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Noticia

La retirada de Diego Moraes

Publicada el 12/04/2020

 

La Retirada
Diego Moraes

            Buscando algo de luz en medio de un problema sin importancia y que, sin embargo, comenzaba a enredarse más de lo aconsejable, decidí consultar al I Ching, uno de los textos tradicionales de la milenaria filosofía china.

Arrojadas a su suerte, las monedas remitieron al hexagrama 33: Tun, «La Retirada».

Nada parecía haber en ese signo, a simple vista, que se relacionara con la pregunta que había realizado al oráculo.

El texto refería a la inminente llegada de una época de oscuridad, en que las fuerzas de lo sombrío se encontrarían en ascenso y las energías hostiles, favorecidas por los avatares del tiempo, tomarían la delantera. Pero no por efecto de una arbitrariedad humana, sino por el cumplimiento de un conjunto de leyes que rigen inexorablemente el acontecer en la naturaleza y en las que se oculta un sentido importante y significativo que es preciso interpretar.

En el hexagrama se explicaba también el mejor remedio para hacer frente al avance de lo sombrío: emprender la «retirada», poniéndose a buen recaudo. En efecto, el «Dictamen» enseñaba que en esos casos lo que corresponde siempre es la retirada, ya que solo gracias a ella se obtiene el éxito. Así obra el hombre virtuoso, que se retira a su soledad y a su fuero íntimo para apartarse de la acechanza del vulgo. Y la descripción de una de las líneas agregaba incluso que en condiciones tan riesgosas lo aconsejable sería no emprender nada y permanecer estático: «El modo más fácil de sustraerse al amenazante peligro -señalaba- es el de quedarse quieto, de detenerse».

Pero por sobre todo, el texto enfatizaba la importancia de reconocer el momento propicio para emprender la retirada. Una retirada prematura implica «renuncia»; una retirada tardía, por el contrario, equivale a una «huida», una fuga que solo tiene en cuenta la propia salvación, a cualquier precio. En cambio, una retirada realizada en el momento exacto, dice el I Ching, mientras uno está en posesión de su vigor y conserva su posición, es signo de fortaleza, ya que de ese modo no se abandona el campo a merced del enemigo, sino que se le dificulta el avance. Por eso sentencia el libro: «Es cosa del noble reconocer a tiempo cuándo es el momento de retirarse. Si uno elige para su retirada el momento adecuado, esta puede realizarse de forma perfecta».

El examen del sentido oculto del hexagrama me sumergió en hondas cavilaciones. Parecía imposible encontrar en el oráculo una interpretación satisfactoria. ¿A qué venían a cuento aquellas escenas dantescas, apocalípticas? No obstante, de sobra conocía yo los misteriosos caminos que encuentra el I Ching para revelar sus enseñanzas, así que preferí apostar a la paciencia, la imaginación y la capacidad de sorpresa ante las maravillosas coincidencias del destino.    

Dicho y hecho. Apenas tres días después, ante el avance de la tenebrosa "pandemia del COVID-19" un fantasma originario de China, curiosamente, y su llegada al Uruguay, el gobierno decretó la emergencia sanitaria y comenzó a difundir por todos los medios de comunicación campañas de sensibilización que aconsejaban a los ciudadanos restringir al mínimo sus intercambios cotidianos y "retirarse" a sus hogares. Y por si fuera poco, se instaló también en el seno de la opinión pública y el sistema político uruguayo un incipiente debate respecto de cuál sería el momento adecuado para aplicar una batería de medidas de contención del virus, en especial, aquellas vinculadas con el fortalecimiento de las acciones de aislamiento social.

¿Y el problema sin importancia? Confieso que poco encontré en el hexagrama que me orientara en aquella situación. Salvo, quizás, aquel fragmento, ciertamente hermético, que indicaba que «en lo pequeño es propicia la perseverancia» o aquel otro, más esperanzador, donde se afirmaba que «en la retirada ya va preparándose el viraje, el cambio», que anhela germinar como una semilla desde el corazón de esa «retirada activa».

No en vano se ha dicho que el I Ching -también conocido como «El Anciano» debido a la profundidad de su sabiduría- es un libro con personalidad propia y no carente de una buena dosis de sentido del humor.

 

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