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RAZONES DE LA PELOTA

Luis Fernando Iglesias  

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Fragmento

Ruido de tapones

Al viejo.

Aquel año de 1966 fue el último que la familia vivió en Colonia. Yo andaba por los ocho años y la separación de Montevideo, junto con nuestra pasión por el fútbol, nos hizo, a mi padre, a mi hermano y a mí, elegir a Juventud como equipo del que primero fuimos simpatizantes, y luego hinchas. Este era el eterno rival del otro cuadro grande coloniense, Plaza, que tenía más poder económico y también, hay que reconocerlo, mayor hinchada.

Juventud pasó a ser una referencia obligada y salvadora de los naturalmente aburridos domingos. No debe haber cosa más desvalida en el mundo que un domingo sin fútbol. Con otros amigos del barrio, que quedaba a escasas dos cuadras de su cancha, conformábamos un pequeño grupo de niños que levantaban poco más de un metro del piso. Todos éramos de Juventud, así que los padres, en sabia medida, nos juntaban en las canchas para que no molestáramos demasiado. Mi

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