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PREGUNTAS CLAVES

Walter Dresel  

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Fragmento

PRÓLOGO

Hola, bienvenido a este libro: Preguntas claves. ¿Tienes interrogantes que aún no tienen respuestas? Te confieso que yo tengo, en el otoño de mi vida, decenas de ellas que buscan una explicación en lo más profundo de mi mente.

Esa es la razón por la cual he decidido hacer un compendio de esas interrogantes y esbozar respuestas, que son el fruto de mi tránsito por la existencia y de las inquietudes que quienes se acercan a mí en busca de ayuda me plantean.

La idea es que no tomes estas contestaciones como algo inamovible o como una verdad absoluta. En primer lugar, nadie es dueño de la verdad. Lo que pretendo es que confrontes lo que has de encontrar, a medida que recorras las páginas de esta obra, con tus pensamientos y sentimientos.

De ese análisis, de ese balance que harás inevitablemente, surgirá la controversia a las interrogantes que hoy puedes tener en la búsqueda incesante de tu bienestar. Bienestar al que tienes un derecho irrenunciable. Solo que tus compromisos y obligaciones pueden haberte hecho olvidar que sentirte bien con tu vida es algo que te corresponde por una única razón: el haber nacido.

Recibe antes que nadie historias como ésta

Claro, los caminos que recorremos son bien diferentes. Hay quienes tienen una vida más fácil, y hay otras personas que deben sortear un cúmulo de obstáculos para acceder a su armonía, equilibrio emocional y paz espiritual. Tanto unos como otros llegarán a sus metas en la medida en que tengan la íntima convicción de que lo merecen.

Desde el punto de partida, iremos abordando distintas situaciones a las que nos vemos enfrentados en la aventura de vivir. Las respuestas serán breves, en lo posible, para que puedas trabajar intensamente sobre ellas y extraer tus propias conclusiones.

Mi expectativa es que me acompañes en esta nueva travesía, que arribará a diferentes puertos donde podrás recalar y pensar con absoluta libertad acerca de tu presente y tu futuro.

Gracias por haberte acercado a este libro.

Te inscribo ya como mi compañero/a de viaje. Disfruta de este recorrido y hazme saber si es así.

No demoremos más la partida. Yo estoy tan ansioso como tú por ponerme en marcha.

Vamos a comenzar con una mirada panorámica a tu vida. El infaltable café estará como siempre junto a nosotros.

Es mi deseo que disfrutes de este imaginario viaje y que puedas incorporar conceptos que te sean de ayuda para vivir mejor.

AGRADECIMIENTOS

Preguntas claves es un libro pensado para que puedas encontrar respuestas breves y claras acerca de los distintos interrogantes que surgen a lo largo de la aventura de vivir.

Esto ha sido posible gracias a la incansable colaboración y el esfuerzo de la señora Delia Sosa Martínez, quien con profunda dedicación y mucho cariño ha contribuido a la selección de las preguntas más frecuentes que los seres humanos nos formulamos en las diferentes etapas de nuestro tránsito vital.

Delia Sosa Martínez, junto con su hermana, la señora Lérida Sosa Martínez, son mis representantes en el Departamento de Salto (República Oriental del Uruguay), del Centro de Liderazgo y Administración de la Vida Humana. Allí he dictado varias conferencias y hemos publicado una columna semanal durante cuatro años en el diario El Pueblo, sobre temas de desarrollo personal.

Vaya a ellas mi reconocimiento por tan encomiable labor, que señala nuestra sintonía en la voluntad de expansión del conocimiento interior, herramienta fundamental hacia el acceso a una mejor calidad de vida.

Seguiremos surcando estos caminos, en la búsqueda constante de nuestra verdad y en el cumplimiento de la misión que nos ha sido asignada en esta travesía que todos hemos emprendido.

I
UNA MIRADA A TU VIDA

La vida es el regalo más maravilloso que hayas recibido.

Respétala, vívela intensamente y recuerda que tiene un principio y un fin.

¡De ti depende el hacerla una joya de altísimo valor!

VIVIR MEJOR

Cuando despunta el alba, cada día, nos disponemos a iniciar una aventura sin igual que se llama VIVIR. De nosotros depende que cada jornada tenga un encanto diferente o un desafío especial.

Y cuando algo no nos conforma, el primer movimiento que tenemos que hacer, casi espontáneamente, para cambiar la situación en la que estamos, es no quedarnos pasivos. ¿Cuántas veces nos sucede que sentimos que merecemos una vida mejor?

En esta instancia te pido que recuerdes cuándo fue la última vez que te miraste al espejo y te contestaste a ti mismo acerca de esta pregunta:

¿no me merezco una vida mejor de la que estoy llevando?

¿ACEPTAS MI INVITACIÓN A REFLEXIONAR?

Una hora, un día o un mes tienen sus límites precisos. La vida de los seres humanos también tiene un límite. Pero ¿cuál es la diferencia? La previsibilidad. Sabemos que una hora siempre va a ser una hora y un día siempre va a ser un día; en el caso de la vida de los seres humanos no sabemos dónde estará el término o cuándo llegará el límite.

Por lo tanto la pregunta que cabe hacernos es: ¿cómo debemos vivir nuestra vida? Si vivimos caminando por la cornisa a punto de caernos o si tratamos de administrar nuestras fuerzas, nuestra energía y nuestros afectos de la mejor manera posible.

Me dirás que conseguir el equilibrio en el siglo XXI es prácticamente una utopía. Y yo estoy de acuerdo, en parte.

Es cierto que el estrés de la vida cotidiana, las obligaciones y los roles que vamos asumiendo a lo largo de la existencia hacen que releguemos a un segundo lugar, o quizá a veces a un lugar inferior todavía, la importancia de preguntarnos si estamos viviendo o sobreviviendo.

Este pensamiento acerca de los límites debería hacernos reflexionar —no importa la etapa de la vida en la que se esté, tanto si se es joven o si se está en la madurez o si se es un adulto mayor— sobre si estamos viviendo de acuerdo con nuestros principios y valores.

Por distintas razones —que pueden ser muy valederas—, es posible que hayamos tenido que adaptarnos a circunstancias que quizá no hubiéramos elegido, pero que el destino puso en nuestro camino y nos obligaron, por lo menos durante cierto tiempo —y esto es muy importante—, a renunciar a nuestros sueños y a nuestras expectativas.

¿Por qué durante cierto tiempo? Porque las circunstancias van y vienen, porque las circunstancias nunca son estables; quienes las hacemos estables o no somos nosotros.

Lo importante es que si hoy no estás viviendo la vida de acuerdo con tus expectativas, no tienes que tomar eso como un hecho que no puedas modificar.

Es cierto, puedes tratar de ver tu realidad o no. La puedes ver hoy, la puedes ver mañana, la puedes ver la semana que viene o quizá nunca la llegues a ver porque no quieras hacerlo. Puedes tomar conciencia de lo que te está pasando o no. Pero tarde o temprano, te vas a tener que enfrentar a tu realidad, te guste o no.

La realidad se va a plantar delante de ti y vas a tener que abordarla para aceptarla tal como es o para introducir las modificaciones que tú mismo sientas que tienes que hacer.

Cuanto antes lo hagas, cuanto antes te sientes a tomar un café contigo mismo para analizar y desgranar esa realidad, más tiempo te va a quedar de vida —ese límite que hoy no conocemos— para poder disfrutarla plenamente y extraer de ella el máximo provecho, con un grado de satisfacción que te haga sentir bien, porque, en última instancia, todos intentamos ir tras ese bienestar y tú estás incluido en ese colectivo.

¿A quién no le gusta sentirse bien? Pero lograrlo supone recorrer determinados caminos. Este camino partirá del diálogo interno y de las necesidades individuales que cada ser humano tiene respecto de su vida.

Te estoy invitando a que reflexionemos juntos acerca de algo tan importante como es la vida misma, ni más ni menos; acerca de qué es lo que haces con cada minuto, con cada hora, con cada jornada, tomando conciencia también de que cada día que pasa es un día menos de vida que tenemos. A la vez, debemos estar profundamente agradecidos de amanecer diariamente y poder estar vivos y en buenas condiciones, o en relativas buenas condiciones, como para poder llevar adelante nuestros proyectos.

La única finalidad que tiene esta invitación que yo te estoy haciendo es tratar de que mejores aquello que hoy no está bien en tu vida o que puede no estar bien en tu existencia futura, en la medida en que no lo cambies. Aspiro a que incorpores el sentimiento de que mereces lo mejor.

Ante todo tienes que creer en ese merecimiento. Es preciso desarrollar tu autoestima a un nivel de confianza y de respeto por ti mismo que haga que tú sientas que mereces ese bienestar.

Esta es la primera etapa de un largo proceso de introspección que te llevará al conocimiento profundo de tu persona.

Te sorprenderás de cuánto tienes guardado en lo más íntimo de tu ser. Para descubrirlo, te valdrás de herramientas que están guardadas en el jardín de tu corazón, a la espera de que las recojas, para utilizarlas y ayudarte de ese modo a acceder al bienestar que mereces, en el tiempo más breve posible.

¡Sé un buscador, sé un explorador, hurga en lo más profundo de tu ser! Allí están todas las respuestas que necesitas.

No temas: tan solo se trata de que te instales frente al espejo que refleja lo que eres y lo que pretendes ser en el futuro, y reflexiones.

¿ESTÁS VIVIENDO DE LA MANERA QUE QUIERES?

Solemos preguntarnos si elegimos la vida que queremos, o si la vida nos va llevando por distintos caminos, que a veces nos conducen a precipicios donde solemos caer y de los que nos cuesta mucho salir y recuperarnos.

El paso de los años me ha enseñado que en realidad, cuando uno analiza a fondo estas cuestiones, llega a la conclusión de que cada uno elige realmente el camino que quiere recorrer. Y quizá no lo estamos eligiendo conscientemente, porque por alguna razón, o tomamos decisiones o no las tomamos, y entonces esas decisiones frustradas se convierten en omisiones. Esas decisiones o esas omisiones van conformando el trayecto por el cual transitamos a lo largo de la vida.

En última instancia, todo lo que nos sucede tiene en el fondo una relación de causalidad. O sea, nada sucede porque sí. Y aquí no importa si uno le atribuye el don a una fuerza superior; cada uno verá, cada uno interpretará su vida de un modo diferente y cada uno atribuirá también a distintas circunstancias los hechos que le tocan vivir.

Menciono los hechos que nos toca vivir porque hay algunas circunstancias —y esto es inevitable— que nosotros no podemos prever. Se interponen en el camino de nuestra vida y nos hacen zozobrar, nos hacen dudar o nos enfrentan a desafíos que nos resulta muy difícil sortear.

Pero hay una pregunta que va a un nivel más profundo del que nos estamos planteando. Frente a esa tacita de café, surge el interrogante de si estamos viviendo o si únicamente estamos sobreviviendo y cuál es el concepto que cada uno de nosotros tiene de lo que es vivir con dignidad.

¿Estamos aprovechando esa oportunidad que nos está dando la propia historia de nuestra vida, o simplemente estamos viviendo biológicamente, dejando que la existencia nos pase por delante, sin tomar decisiones, sin involucrarnos demasiado, sin avanzar hacia esa meta que todos anhelamos, que es el bienestar?

¿Qué hacemos en pos de alcanzar el bienestar? Trabajamos sí, todos trabajamos y quizá más horas de las que deberíamos. Pero… nos estamos perdiendo lo más profundo, lo más saludable, lo más bonito que puede tener la vida, que es, entre otras cosas, el contacto con la naturaleza, el diálogo con los otros integrantes del Universo: aquello que debería formar parte de nuestra manera de compartir espacios en el mundo.

¿Cómo lograr ese equilibrio entre la necesidad material que tenemos los seres humanos y ese enorme deseo de comunicación espiritual que vamos requiriendo a medida que el mundo se complica, se globaliza, se torna cada vez más insensible frente a las necesidades de sus habitantes? ¿Cómo compatibilizar ambas pulsiones?

Vivir, en la más amplia acepción de la palabra, es extraer de nosotros mismos lo mejor, para ir de a poco recorriendo caminos que nos permitan acercarnos a lo que son nuestros sueños y nuestras ilusiones, con paso firme y con esfuerzo.

A veces te olvidas de que eres único y que las experiencias que pueden haber sido satisfactorias para otras personas quizá no necesariamente se ajusten a tus necesidades.

Tú asimilas esas experiencias, tratas de aplicarlas como tus propias prácticas y te das cuenta después de que no son el modelo que tú requieres para sentirte bien con la vida.

Quizá si una experiencia le hizo bien a otro es porque el otro o la otra tenía necesidades específicas, deseos diferentes. Mientras tanto, tratando de imitar a los demás, tratando de ver cómo hicieron para llegar adonde llegaron, pierdes un tiempo precioso que tú puedes utilizar en construir tu propio camino, sin mirar a tu alrededor pensando que siempre hay alguien que lo hace mejor.

Cada u ...