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MURGA

Hugo Brocos   Enrique Filgueiras  

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Fragmento

1. LA MURGA URUGUAYA

La murga es la manifestación artística más íntimamente ligada al corazón de los uruguayos.

La protesta punzante, la sátira, la jocosidad y la ironía son los pilares en los que se sustenta. Desde su génesis se caracterizó por su crítica sin mordazas, por sus acertadas caricaturas de la sociedad y de los personajes del quehacer político. Incluso durante los períodos dictatoriales que vivió nuestro país, las murgas se ingeniaron para deslizar entre líneas –desafiando a la censura– su mensaje de esperanza, interpretando el sentir de nuestra gente. Producto de esa consustanciación es la fidelidad de sus adeptos, que memorizan sus estrofas y las entonan en cuanta ocasión se presenta.

El fenómeno de la murga se puede percibir tanto en la capital como el interior y en las noches veraniegas basta con recorrer los barrios montevideanos o las principales ciudades del país para que podamos descubrir a alguna murga ensayando en un club o en las puertas de un boliche. Allí confluyen familias enteras –portando, como es tradicional, a sus dos compañeros inseparables: el termo y el mate– mientras los sones murgueros pueblan el aire, el aroma proveniente de un medio tanque nos invita a saborear un chorizo al pan.

Desde fines de enero,1 las murgas comienzan su periplo por los tablados montevideanos, matizados con alguna presentación en el interior, preparando su gran función en el Teatro de Verano Ramón Collazo, en el marco del concurso de agrupaciones. Más allá de marzo, algunas murgas extienden sus actuaciones durante todo el año con espectáculos en teatros o festivales y giras a lo largo de nuestro país o por el exterior.

2. LA EVOLUCIÓN DE LA MURGA URUGUAYA

2.1 La Gaditana que se va

La expresión murguera tuvo su cuna en España, inspirándose en las chirigotas del Carnaval de Cádiz.2 La pionera en suelo oriental se conoció en 1908. Su nombre era La Gaditana que se va, e integraba el repertorio ofrecido por la Compañía de Zarzuelas dirigida por Diego Muñoz, que se presentó en el Teatro Casino (actual Parque Hotel del Parque Rodó), con una respuesta del público muy positiva, culminaba cada función con una cerrada ovación.

Para poder apreciar en su real dimensión el éxito alcanzado por este espectáculo traído a Montevideo por el empresario francés Charles Seguin3, bastaría con agregar que realizaron 150 funciones, esa cifra se magnifica, aún más, si recurrimos a los datos que nos aporta el historiador Benjamín Nahum, en Estadísticas históricas del Uruguay 1900-1950,4 en donde se establece que la población de Uruguay en 1908 era de 1.054.190 habitantes, de los cuales 320.505 residían en Montevideo.

Todas las funciones se realizaron a sala llena. Incluso, como en esa época no se realizaban controles municipales, se vendían entradas hasta que no cupiera una persona más. Era tanta la aglomeración que se abrían las ventanas para permitir que el público abarrotado pudiera presenciar el espectáculo desde los balcones; en cierta ocasión, durante una de las presentaciones de la compañía, uno de ellos se derrumbó por el exceso de peso que estaba soportando. Al día siguiente fue titular en todos los diarios. Sin proponérselo, la Compañía de Zarzuelas tuvo una enorme publicidad gratuita, en donde se aludía al éxito que estaban alcanzando.

Una de las características del Carnaval uruguayo es tomar los hechos más relevantes acaecidos en el último año e incluirlos en sus repertorios en una forma satírica, por eso no resulta nada extraño que una agrupación decidiera remedar esa exitosa actuación brindada por la Compañía de Zarzuelas y ofrecerla al público, adaptada a la realidad de nuestro país.

Según consigna el antropólogo y ensayista brasileño Paulo de Carvalho Neto –un especialista en el estudio del folclore latinoamericano, en su libro Carnaval de Montevideo5– uno de los asistentes a las funciones al Teatro Casino fue Antonio Garín:

Llegamos a conocer a Antonio Garín, el primer director del género murguístico en Montevideo, funcionario público jubilado… En aquel entonces, Garín trabajaba en la Tienda Uruguaya y junto a un grupo de compañeros decidieron acudir al promocionado espectáculo y el escritor cita su testimonio, en donde destacaba la gran impresión que tuvo con uno de los cuadros ofrecidos llamado La Murga Gaditana: «No recuerda bien si era un número suelto o si pertenecía a La Gran Vía6 o a El Pobre Valbuena».7 Ese conjunto se componía de cinco tipos cómicos –saxofón, flauta, pistón, bombos y platillos–, además del director. Entre broma y broma, él y sus compañeros se dijeron: ¡Vamos a sacar una murga!

Los amigos se pusieron en campaña, consiguieron la música original y sustituyeron sus letras, que aludían a situaciones que se vivían en España, por otras que pasaban en el Uruguay, apuntando mucho al humor. Los ensayos comenzaron algunas semanas antes del inicio del Carnaval, en una casa ubicada en la calle Ejido Número 6 (en la actualidad Ejido, casi Colonia). Se inscribieron como máscaras sueltas para participar en el concurso con el nombre Murga La gaditana que se va y figuraba como presidente de la agrupación (director responsable) Antonio Garín.

El diario La Tribuna Popular, en su edición del 28 de febrero de 1909, publica una crónica sobre el debut de la murga en el Concurso:

Afortunada imitación de la famosa «Murga Gaditana» que por largo tiempo actuó en el «Casino», en esta sociedad compuesta por media docena de jóvenes de buen humor. Con meritoria exactitud «ejecutó» los trozos más celebrados de la murga auténtica, haciéndose aplaudir con toda justicia. Aquí como allí vimos la gimnasia dislocadora del frenético director, la indescifrable fisonomía del bombo, la cara patibularia del trombón y la pierna multiforme del clarinete, que parecía atacado por el mal de San Vito. Esta es otra nota saliente del Carnaval, pues a pesar de constituir una imitación, merece todo el aplauso que estimula porque todo atiende a salir de la rutina abrumadora en que nos ha sumido la falta de iniciativa personal.

La gracia desbordante de esos «locos lindos» despertó la simpatía de los montevideanos e inmediatamente los convirtió en uno de sus favoritos. En el desfile de Carnaval realizado en la zona del Parque Urbano (hoy Rodó) obtuvieron un premio de $ 10,00 (el dólar se cotizaba en el mercado cambiario de aquel entonces a $ 0,97). Otros premios obtenidos en ese año fueron el de la originalidad en el escenario ubicado en Nueva York y Magallanes, una libra por su música en el tablado erigido en Defensa y Carapé, una mención especial por su música en el tablado de Villa Muñoz y un segundo premio al canto en el escenario Libertad, sito en Justicia e Independencia. Más allá del éxito popular, tal como suele acontecer en el Concurso de Agrupaciones con los títulos debutantes o espectáculos que se apartan de lo tradicional, el Jurado no los tomó en cuenta en el momento de los fallos.

El éxito alcanzado por la Compañía de Zarzuelas con su original Murga La Gaditana y la gran repercusión obtenida por sus émulos uruguayos, avalada por sus protagonistas y por los documentos de la época, contrasta nítidamente con la leyenda que se repitió durante muchísimos años que vinculaba el origen de la murga en Montevideo con unos artistas españoles fracasados, que decidieron salir en el Carnaval, pasando la gorra, para juntar el dinero que les permitiera comprar los pasajes para su tierra natal. Una fábula muy alejada de la realidad. La Compañía de Zarzuelas que trajo a la Murga La Gaditana como parte de su repertorio, tras su brillante temporada en Montevideo, siguió su camino por Argentina primero y, luego, por otros países de Latinoamérica.

2.2 Las murgas pioneras

El respaldo popular obtenido por La Gaditana que se va, aunado a la bendición de la crítica, provocó que esta nueva expresión artística cobrara adeptos rápidamente. En 1910, constatamos que en los registros comunales se inscribieron siete murgas para participar en el Concurso, todas ellas en la categoría máscaras sueltas: Murga Amantes a la Cantera, Murga Callejera, Murguistas de la Época, Murga Hispano Uruguaya, Murga La Internacional, Murga Los Bachichas y la ya consagrada Murga La Gaditana que se va, que se convertiría en el primer prem

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