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MEDIOS DE LUCHA

Matias Ponce   Omar Rincon  

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Fragmento

Prólogo

Omar Rincón

¡El relato lo es todo… en la comunicación de gobierno! Pero no basta un relato si no hay una performance que lo acompañe. Y esta performance depende del escenario (la sociedad en la que actúa), el actor (el gobernante) y la experiencia que produzca (el relato se hace permanentemente en pequeñas historias). Y, también, del papel de los medios y las redes digitales, que pueden funcionar como cheerleaders o actores destituyentes.

Obama actualizó el american dream y dijo que el cambio era posible; las cosas le iban mal en el entretiempo, pero se mantuvo fiel a su relato y lo actuaba permanentemente; y termina como pop star. Mujica demostró con sus performances que desde los modos de abajo se puede gobernar con la sabiduría del pueblo y continúa siendo una celebrity de la política mundial. Francisco contó a un Jesús joven, pobre y alegre, y va siendo el ideólogo mundial del nuevo progresismo.

Mientras tanto, Santos en Colombia, teniendo un relato fuerte como promesa (la paz), comunica según le dé la gana a cada ministro y según quién le hable al oído. Peña Nieto prometió una nueva telenovela (tradicional pero con nuevo casting) y otras maneras para un nuevo México, y comunica y actúa el viejo y cínico PRI. Macri propone la revolución de la alegría y termina en la regresión de la tristeza y del cinismo de los ricos. Bachelet contó otro Chile, ese que no se había podido hacer, y terminó en uno viejo y, además, corrupto. Dilma dilapidó la historia de Lula al no saber encarnar al pueblo.

El relato del gobierno parte, por lo menos, de dos inspiraciones: el escenario social y sus modos de sentir, percibir y significar la realidad, la política y el gobernante. Este principio de contexto asigna la realidad sentida y el tono a la comunicación de gobierno. Lo central está en los atributos del gobernante que son percibidos por los ciudadanos y los medios que determinan el principio de verosimilitud del relato. El principio de esperanza que indica que las promesas deben ser posibles y creíbles para la sociedad (el deseo público) es el motor de la comunicación política. Una vez se tenga esta sintonía entre esperanzas de la gente, contexto social y personaje, hay que diseñar un relato verosímil (un mensaje que la sociedad quiera creer), en el tono que la sociedad sienta (autoridad, buena onda, alegría, melodrama, etc.) y simple (una sola idea con posibilidad de muchas historias). Este relato debe ser emocional y fácilmente comprensible, ad

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