Loading...

LA MAGIA DE SER Tú MISMO (AUTHENTIC LIVING SERIES)

Osho  

0


Fragmento

Índice

Cubierta

La magia de ser tú mismo

1. La inocencia es poder

2. Jesús, el único hijo olvidado de Dios

3. Un Dios, un mensajero, un libro, una gran mentira

4. La religiosidad es una rebelión

5. La iluminación organizada es armonía orgánica

6.La destilación de los espíritus rebeldes

7. La personalidad: la falsa máscara

8. La conciencia moral: un ataúd para el estado consciente

9. La imitación es tu cremación

10. Jesús: el único Salvador que casi se salvó

11. Observación, conciencia, atención: la auténtica Trinidad

12. La conciencia tiene sus propias recompensas

13. Ciencia más religión: una fórmula dinámica para el futuro

14. El pensamiento positivo: una filosofía para farsantes

15. La entrega: el ego boca abajo

Acerca del autor

Biografía

Créditos

Si eres respetuoso con tu vida, desdeñarás a todos los salvadores. Les dirás: «¡Déjame en paz! Sálvate a ti mismo, con eso es suficiente. Esta es mi vida y tengo que vivirla». Mi único propósito es devolver a todo ser humano el respeto por sí mismo que le corresponde y que ha dejado en manos de otras personas».

pag7

«Authentic Living Series» es una colección de libros basados en unos encuentros de meditación en los que Osho responde preguntas formuladas por su audiencia.

Él mismo nos da algunas pautas acerca de este proceso:

¿Cómo hacer una pregunta que sea realmente trascendente, no únicamente en el aspecto intelectual, sino también en el existencial; no solo para aumentar el conocimiento intelectual, sino para evolucionar hacia una vida auténtica? Debemos tener en cuenta varias cosas:

Siempre que preguntes, no hagas una pregunta que hayas formulado de antemano, no hagas una pregunta estereotipada. Pregunta algo que te concierna directamente, algo que sea relevante para ti, que conlleve un mensaje de transformación. Haz esa pregunta de la que depende tu vida.

No hagas preguntas de libro, no hagas preguntas que no son tuyas. Pregunta lo que tú quieres preguntar. Cuando digo «tú» me refiero a la persona que eres en este momento, ahora mismo, a la persona actual. Cuando preguntas algo actual, de este momento, se vuelve existencial; no tiene nada que ver con tu memoria sino con tu ser.

No preguntes algo que no vaya a transformarte en algún aspecto cuando obtengas la respuesta. Por ejemplo, alguien puede preguntar si existe Dios: «¿Dios existe?». Puedes hacer esta pregunta siempre que la respuesta vaya a transformarte, de manera que si Dios existiera serías un tipo de persona, y si no existiera serías otro tipo distinto. Pero la pregunta carece de sentido cuando saber si Dios existe o no existe no provoca ninguna transformación en ti. Es simplemente una curiosidad, pero no una indagación.

A mi modo de ver, exista Dios o no, la gente sigue siendo la misma. Les interesa saberlo porque forma parte de los conocimientos periféricos. Pero realmente no les importa; no es una pregunta existencial.

De modo que recuerda preguntar aquello que te concierne realmente. Solo así la respuesta será relevante para ti, relevante en el sentido de que una respuesta distinta hará de ti una persona distinta. ¿Te convertirás en una persona distinta según sea la respuesta? ¿Cobrará tu vida una forma tan distinta que no puedas seguir siendo el mismo?

c1.jpg

La hipótesis de Dios, ¿puede ser útil en algún aspecto? Porque solo pensar que tengo que renunciar a la idea de Dios hace que sienta un profundo temor.

Es demasiado tarde! En cuanto empiezas a decir que la idea de Dios es una hipótesis, ya has renunciado a la idea de Dios.

Las personas supuestamente religiosas nunca usarán el término «hipótesis» para referirse a Dios. Para ellos, Dios no es una hipótesis sino que, por el contrario, nosotros somos su creación; es el origen mismo de la existencia, el ser más existencial. Pero si afirmas que Dios es una hipótesis, lo estás colocando en la misma categoría a la que pertenecen las hipótesis euclidianas de geometría o cualquier otra hipótesis que únicamente es una suposición; puede demostrarse su validez o no. Solo se podrá demostrar con la experimentación o la experiencia, aunque no será una conclusión definitiva ya que pueden surgir otros experimentos que la contradigan.

Una hipótesis es una suposición que de momento se acepta como cierta, pero solo de momento. Nadie puede garantizar que siga siendo verdad mañana; así lo demuestran trescientos años de evolución científica: lo que para Newton era verdad, para Rutherford no lo era; lo que para Rutherford era verdad, para Albert Einstein no lo era. Siempre habrá experimentos más avanzados y mejores instrumentos que podrán modificar una hipótesis.

Por eso ningún teólogo te dirá que Dios es una hipótesis; para los teólogos, Dios es la verdad misma y no depende de tus experimentos. Si no lo encuentras es únicamente culpa tuya, no es una prueba de que Dios no exista. Si lo encuentras, por supuesto, existe. Pero si no lo encuentras es por tu culpa, Dios sigue existiendo.

«Hipótesis» es un término científico, no un concepto teológico; y la ciencia es muy honesta. La teología, por el contrario, no lo es tanto. El propio término «teología» sugiere falta de honestidad, de sinceridad. «Teo» significa Dios. Pero nadie ha propuesto una lógica acerca de Dios. Todas las discusiones giran en torno a la no existencia de Dios; todavía no ha habido una discusión que demuestre la existencia de Dios. Sin embargo siguen denominándolo teología, o «lógica de Dios».

Habría sido más honesto por parte de los teólogos que hubiesen afirmado que Dios es una hipótesis, pero no se puede venerar una hipótesis, ¿verdad? Si sabemos que solo es una hipótesis y que puede ser correcta o no... No es posible venerar algo apoyándose únicamente en una hipótesis con un «quizá» o un «tal vez»; para venerar tienes que creer en ello con fe ciega. Es así aunque todo parezca demostrar lo contrario. Ese es el sentido de la fe. La fe no es lógica, es completamente ilógica. Decir que el concepto de Dios es una hipótesis significaría destruir todas las iglesias, los templos y las sinagogas.

El término «hipótesis» es muy significativo: te permite dudar porque puedes experimentar y descubrir. Es algo que adoptas provisionalmente como un comienzo, ya que tienes que empezar por algo; de modo que para poder empezar aceptamos una hipótesis. Pero ¿cómo se puede venerar una hipótesis? ¿Cómo podrán aprovecharse de ti los sacerdotes? El término «hipótesis» va absolutamente en contra de las personas religiosas. Ni siquiera admitirán que Dios es una idea, porque las ideas están en la mente, son una proyección. Para ellos Dios no es una idea, sino la única verdad que existe.

En la India, donde la religión ha adoptado formas muy sutiles, dicen que tú eres una idea que está en la mente de Dios, y no viceversa. Dios no es una idea de tu mente, porque en tu mente hay infinidad de disparates; hay pesadillas, hay sueños, hay todo tipo de deseos. ¿Puedes darle la misma categoría a Dios? Además, tus ideas cambian a cada instante; son como nubes que cambian de forma constantemente.

Cuando eras niño, tenías determinadas ideas. En la adolescencia tenías otras ideas distintas, en la madurez estas ideas cambiaron, y en la vejez ya no tienes las mismas que tenías cuando eras joven. La experiencia lo va transformando todo. Simplemente es imposible seguir teniendo las mismas ideas durante toda tu vida; solo un completo idiota lo haría. Si tienes un mínimo de inteligencia tus ideas irán cambiando a medida que avance tu vida.

Las personas creyentes ni siquiera pueden admitir que Dios es una idea, y mucho menos

Recibe antes que nadie historias como ésta