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LA EMOCIóN DE APRENDER

César Bona  

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Fragmento

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ERES DIFERENTE

Piensa en algún personaje de una novela, una película o una serie. En la construcción de los personajes se tienen en cuenta características físicas (edad, apariencia, sexo...), psicológicas (personalidad, actitud, complejos, temperamento...) y sociales (profesión, cultura, religión, educación...). Todo personaje evoluciona a lo largo de la historia. En el transcurso del relato, este pasa por diversas situaciones que le hacen reaccionar de una manera u otra porque, claro, los personajes tienen emociones. Además, si es un buen personaje puede presentar una complejidad psicológica, mostrando rasgos contradictorios que lo dotan de más profundidad. Por ejemplo, puede ser un personaje amable con los extraños pero que en casa se muestra desagradable. Cada uno posee sus propias características, cada uno con sus inquietudes, sus sueños, sus preocupaciones o sus ilusiones. La lista de rasgos es casi interminable, infinita. Aun con esto, la realidad supera a la ficción. Piensa que en lugar de estar hablando de un personaje estás hablando de tu hija, o de los alumnos que tienes en el aula.

Alrededor de 7.450 millones de personas habitamos el planeta. Ninguno de esos seres humanos es igual a otro. Así es el ser humano, al que se ha definido como un ser individual cuando es, sobre todo, un ser social. No estamos solos, así que además de aceptarnos a nosotros mismos también se trata de cultivar una relación con los que nos rodean lo más cordial posible. La asertividad, la empatía, la compasión, el respeto mutuo son algunos de los ingredientes que aparecen sobre la mesa en nuestras relaciones, que parecen tener una importancia obvia, pero que hemos de aprender poco a poco, sin que nadie nos enseñe, a base de ensayo y error.

Y con todo, confieso que en los muchos años que pasé estudiando en la universidad, primero Filología y después Magisterio, o en el instituto o en la escuela, nunca nadie me enseñó a tratar con las diferencias. Y mucho menos me dieron herramientas para poder enseñar a otros. Cuando hablamos de las diferencias es importante que recordemos que el fin no es conseguir que todos sean iguales, porque va a ser un reto más que difícil. Se trata de entender esas diferencias y sacar partido de ellas. Te pongo unos ejemplos cortitos con dos pinceladas (no voy a hacer aquí una descripción amplia del caso) con preguntas que confío en que te inviten a reflexionar. No esperes que te dé las respuestas. Estas han de estar en nosotros, y hay tantos niños y niñas que necesitan que encontremos una respuesta adecuada:

Los niños con TDA (Trastorno por Déficit de Atención) presentan dificultades a la hora de centrar la atención, y a veces les falla la memoria selectiva. Así, cuando parece que está pensando en otra cosa mientras tú le hablas, no es que no quiera prestarte atención, sino que presta atención a otras cosas porque le cuesta focalizar en lo que tú quieres que focalice. ¿Merece un castigo por eso? ¿Piensas que pasa de ti? ¿Cómo has de actuar? Una niña con hiperactividad puede presentar dificultades a nivel social, en las relaciones con los demás. Puede que se mueva mucho, le cueste permanecer sentada mucho rato. Puede que, a veces, diga cosas sin pensarlas, como si no tuviera filtro por esa impulsividad, y eso genere conflicto. A nivel académico también puede que encuentre alguna dificultad, porque muchas veces, aunque conocen la respuesta, responden con precipitación. A veces, quizá sea desordenada y presente los trabajos no tan pulcros y cuidados como a ti te gustaría. ¿Qué herramien

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