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HORóSCOPO CHINO 2020

Ludovica Squirru Dari  

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Fragmento

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RATA DE METAL

Juan Cruz Sáenz

Patricia Arenas

Vivian Grun

Roby de Gaetani

Alejandro Calderone

Jorge Fernández Díaz

Jorge Lanata

Claudio María Domínguez

Lino de “Volver” Ushuaia

RATA DE TIERRA

Crispin

Lidia Urdinez, Portofem

Mirta Todarelli

Jeremías De Fino

RATA DE AGUA

Gabriel Oyhanarte

RATA DE MADERA

Juan Pretini

Nadia de Maldonado

RATA DE FUEGO

Norma Aleandro

Mario Vargas Llosa

El Pibe Banana

Felicitas Valenzuela

Gloria Rodrigué

Trini Vilar

Felisa Moreno Quintana

y el papa Francisco

Y a todas las ratas hechizadas que anónimamente
o descaradamente me declaran su amor.

L. S. D.

PRÓLOGO 2020

Música de las ballenas de Puerto Pirámides.

AHAU autoexistente en el TZOLKIN.

La mañana voló como un galope a pelo en la pampa sin rumbo, con los avatares que me guiñan el tercer ojo para que confíe en que durante el año del chancho todo es imprevisible, denso, hocico con hocico, con humores intempestivos y reloj de arena.

Es tanto lo que viví desde que puse punto final al año del perro, que siento que tuve cien reencarnaciones en nueve meses, que intento ordenar psíquicamente antes de reencontrarme con el año de la rata al que presiento como un cohete al espacio sideral.

El viaje es diferente; tuve que adaptarme como las plantas, los animales y los mortales a los ciclones, huracanes, tempestades que me cayeron sin que tuviera escafandra para resistirlos.

Argentina y su devastación más espiritual que económica.

Intento no prender la televisión hasta casi la noche, para preservarme del alud tóxico que envenena a la población. Inevitable; algunas noticias llegan infiltradas por el chancho, amigos, vecinos o víctimas del fin del mundo.

Vacío la mochila entre ceremonias de sincretismo que son mi “alineación y balanceo” para salir íntegra a la calle.

Fue un verano raro.

No solo por los antojos del cambio climático sino por el desconcierto de la gente ante la CRISIS más globalizada que se ha conocido en la historia de la humanidad.

Siempre hubo grandes ciclos y cambios, pero esta vez, aunque busquemos un paraíso donde refugiarnos, como Cerdeña, encontraremos −en la orilla de su mar turquesa y playas paradisíacas− una ballena muerta por ingerir toneladas de plástico, un snorkel y botellas de detergente, lo que produjo −además− el aborto de su cría.

¡¡Y aún hay gente que cree que quedan paraísos en la Tierra!!

La búsqueda de la felicidad pasó de moda.

Nos queda transitar el CAMBIO DE CONCIENCIA, de off a on.

Y CON LA RATA DE METAL ENTRAREMOS EN ESA DIMENSIÓN, COMENZANDO UN CICLO DE 60 AÑOS.

Observo el paralelismo entre el afuera y el adentro.

La velocidad, hasta viviendo en la montaña, es acelerada.

El eje de la tierra se está moviendo y corre como una maratón.

La desorientación abarca a todos los reinos de la naturaleza.

Y LA INFLUENCIA CÓSMICA, mayormente ignorada, es lo que nos está mandando fuertes señales para que nos conectemos y aceptar que somos parte del insondable universo.

¿Cómo lograr tener salud holística?

CONECTÁNDONOS CON LO QUE NOS DA MIEDO: EL CAMBIO INEVITABLE DEL TIEMPO-ESPACIO.

La rata de metal viene con velocidad de tren bala japonés.

Por eso, hasta que comience su reinado, el 25 de enero de 2020, debemos prepararnos como samuráis.

La gira del año del chancho fue un chopsuey agridulce. Intentaré recordarla.

La situación de la Argentina hace mucho tiempo que no da para big party, y propuse que la presentación del libro fuera en Villa Ocampo, el edén de Victoria,1 mi musa inspiradora desde hace años.

Parecía un sitio muy lejano, difícil y a trasmano; pero quienes son los responsables de dichos eventos se jugaron una vez más por LSD: Rodolfo Blanco, Juan Pretini, Nadia y Francisco.

Beccar, sobre el río, la casa que construyó el papá de Victoria para la familia, cuando vivir allí era una aventura para los porteños del asfalto.

El jardín tiene el FENG SHUI de una villa italiana, y los aromas que destilaban los jazmines y las madreselvas en noviembre enamoraban a un marciano.

Todo fluyó, en una semana acuática en la que parecía que la lluvia no se detendría.

El día de la presentación, el sol asomó temprano, secó el pasto y el mal humor porteño para recibir al zoo que, con invitación o sin ella, estaba esperando que se abrieran las compuertas del templo cultural, de los pocos bastionses que quedan en la provincia de Buenos Aires.

Fuimos a la fiesta con Claudia, Gabriel y Catman, para producirme. Espiábamos por los ventanales la llegada de amigos, fanes, gente de prensa que con gran cariño tomaron el tren, algún auto compartido o el clásico colectivo 60.

Invité a mis sobrinos a participar con canciones, performances en las míticas galerías antes de mi aparición en 4D.

La noche recién preñada estaba deliciosa; aun cantaban pájaros, se veía la luna creciente y una brisa nos envolvía como una gasa.

Agradecí la historia cultural de quienes pasaron días, horas allí. Se vibraba a Borges, Sabato, Bioy Casares y Silvina, Tagore y otros escritores de gran prestigio que dejaron su huella invisible, y al fantasma que muchos ven y presienten.

Comencé la disertación con: “Gracias, cambio climático”.

Porque se portó, y después de una fiesta que realmente quedará en la memoria celular de los que estuvimos allí, al despedirme de cada uno, las primeras gotas cayeron suavemente para continuar con un diluvio del génesis.

Los días previos había ido a la TV pública, al programa de entrevistas a medianoche, a la mesa de la inefable Mirtha Legrand, a lo de Pampita, a programas de radio, y realicé notas en diarios de papel y virtuales que promocionaron el clásico del horóscopo chino.

El 4-12-2018 cumplimos quince años de la Fundación espiritual de la Argentina, y lo celebramos con libro incluido, entre amigos, fundanautas, Fernando Manguz y su poesía musical, y con otro aguacero que es común en el lugar.

Miguel y Flavia Grinberg estuvieron “ausentes con aviso” por la salud del búfalo ecológico que bajó defensas en el cruel año del perro.

La felicidad de compartir con los amigos de la comarca −Juan Marchesi, Jeanette, Eduardo y Silvana, los sponsors de puentes del Sur, Miguel y Tanya, y los amigos locales, Carla y sus chamanas− fue una recompensa a nuestra siembra de quince años.

Mario y Luna, creadores de la Triac2, nuestra médium del valle, dieron el presente junto a Elbio y el zoo de la pulpería. Los seminarios de una semana, y luego partir rumbo a Montevideo, con una breve escala en Buenos Aires, saludos agridulces de diciembre y el cruce en el Papa Francisco, que a pesar de su nombre es un crucero de lujo.

Allí me esperaba Fernando, el gallo conductor que me acompaña en giras, para depositar mis siete cuerpos en el Radisson antes de la rueda de prensa.

Dos días en programas entrañables de TV y radio y la presentación en un salón del hotel al que llegaron fanes, lectoras y amigas como Ago Páez, Myriam, Adriana y su zoo.

Con Ana Isabel Veny, colaboradora uruguaya del libro, dimos nuestra cosmovisión del año del chancho de tierra.

La estadía se compensó con el premio al libro de oro, una tradición que ya tiene más de quince años, y en la cual soy la autora extranjera best seller reconocida por la Cámara del Libro en Uruguay.

De allí al Argentino Hotel a reciclar el spam canino, reencontrarnos con Uschi y Fernando de María y pasar la Navidad con ellos.

Este hotel es un lugar que valoro por preservar la identidad, la cultura, el calor de hogar, la buena comida y la excelencia del personal, que año tras año nos recibe con sonrisas y una atención de “otro tiempo”, ese que añoramos los que sabemos del respeto al prójimo.

La querida René, anfitriona, y Juanjo Méndez Requena lograron la continuidad del hotel más esotérico de Sudamérica, y es muy grato saludarlos sin invadirlos cada mañana.

Masaje en el spa, pileta y Catman con gripa que duró toda la estadía.

OMOMOM.

Desde allí en un vuelo de Punta del Este a Córdoba.

Ver a Usi y a Lolita, mi ADN holando argentino, un día en las sierras y compartir su felicidad de pisar la pacha serrana, con pileta y tartas exquisitas fue el mejor broche del año.

Año nuevo con nuestros perros amados, y comenzar 2019 al lado de Feng Shui3 en la cantina de Carlo, con sus ricas pastas caseras y chamuyo, con un cielo tapizado de estrellas y misterio.

Otoño en Feng Shui.

Retorno al prólogo en el templo serrano en Semana Santa.

La pascua (paso) que di y celebraré en mi tierra serrana es un intervalo para contarles mis últimos cambios astrológicos.

El TAO (camino) recorrido junto a la querida editorial Urano dio un giro galáctico hacia Penguin Random House.

Transcurrieron seis meses arduos, inesperados, sin red, hacia una nueva propuesta editorial.

Fui invitada a la Feria del Libro de San José de Mayo, en Uruguay, el 12 de septiembre, el día de la despedida en su amada ciudad del queridísimo Omar Gutiérrez.

La causalidad es mi aliada y las señales fueron claras.

Celeste Verges, la gata de metal, organiza desde hace quince años esta mítica Feria en la plaza y en el teatro Macció, el último lugar donde cantó Gardel en suelo uruguayo antes de partir al más allá.

A los escritores uruguayos y extranjeros nos habían alojado en el mismo hotel, pulcro, céntrico y cálidamente atendido.

Una tarde me encontraba sentada a una mesa, sola, tomando un té antes de ir a la Feria, cuando inesperadamente Julián Ubiria pegó un brinco de conejo, gato o liebre, y con la seducción digna del signo me acorraló en el corner y se presentó: “Soy Julián Ubiria, gerente de Penguin en Uruguay ¡¡y te queremos tener con nosotros!! No puede ser que el libro extranjero más vendido de Uruguay siempre sea el de Ludovica, y no seas ‘nuestra’”.

Quedé estupefacta. Fue una flecha al blanco, como solo los conejos de agua logran acertar.

Le dije que estaba feliz con Urano, que su gente y su profesionalismo no me provocaban interés en irme de allí.

Su sonrisa dibujó un acertijo en la quietud de la siesta charrúa.

Marcela Sáenz fue testigo del encuentro en la etapa en que ya el aguijón estaba en mi sangre, invisible.

Intercambiamos tarjetas y propusieron un almuerzo en Buenos Aires con el tigre Juan Ignacio Boido y el conejo Julián. Y aumentó mi curiosidad por el entusiasmo de ambos por tener a LSD en la matrix galáctica.

Atravesé la Ilíada y la Odisea hasta cruzar “nuestro Ganges”, el Río de la Plata.

Reconozco que la invitación a editar todos mis libros publicados −para las generaciones que no me conocen− y el anuario chino me dio el envión final.

Estoy en pleno mediodía en el jardín de Feng Shui con los pies sobre el pasto húmedo del otoño e impregnada de aromas de hojas que fueron pintadas por Van Gogh hace un tiempo en otro lugar, comulgando en el éxtasis que es la naturaleza cuando nos habla e inspira a través del espíritu.

Los pájaros aquietan su canto, las chicharras, las mariposas, los insectos descansan en esta estación para renacer en primavera, y así florecer junto a este libro rata de metal, que socava nuestra psiquis con psicodelia y mensajes proféticos, iniciando un período de sesenta años, marcando un cambio cíclico y anunciado en todas las cosmovisiones de la humanidad.

Se manifestará en lo planetario, geopolítico, social, tecnológico, que cambiará el rumbo de esta decadente humanidad para ser testigos del nuevo germen humano y tal vez cósmico, finalmente recuperado en nuestra navegación en este planeta para comenzar un viaje interestelar, quizá hacia Marte o la Luna.

Coincide este momento con el incendio de Notre Dame, catedral que visité hace más de treinta años, cuando me embarcaba desde París hacia China.

El fuego es el elegido por los dioses para enseñarme el desapego y la purificación en esta reencarnación.

Sé lo que es quedar “en Pampa y la vía”,4 viendo algo que creemos que es una pesadilla, pero cuando llega el amanecer confirmamos que la tragedia ya forma parte de nuestras vísceras marcadas a fuego hacia la eternidad.

Testigos en el mundo de 800 años de la historia de Francia a través de Notre Dame, oculta, misteriosa, íntima cofradía de pecados mortales y capitales sin saldar en el karma humano, y meca del turismo mundial.

Nos esperan episodios con efecto dominó que transformarán el rumbo de la historia y la morfología de la Tierra; ciudades, pueblos, lugares sagrados de todos los credos y religiones están atravesando una crisis sin retorno.

Todo sacará a la luz a la metálica rata: los profetas y mesías enviados para cerrar grandes capítulos e iniciar “el retorno de los brujos e iluminados” que gobernarán con leyes cósmicas y humanas a quienes queden en este paisaje de ciencia ficción, hasta su próximo ciclo en el año 2080 y 4778 para el calendario chino.

Cruza una bandada de loras en el aquietado mediodía, rompiendo la barrera del sonido. En simultáneo en la TV los loros políticos anuncian medidas para congelar precios y tarifas.

Cito a Gaba Robin, de un mail: El tiempo y el amor se fueron a vivir a otro planeta.

Hace un katún (veinte años) me bauticé “la ultima romántica del apocalipsis” y estoy convencida de que cuando ya sea una emergencia evacuar las grandes ciudades, las capitales del mundo amenazadas por la destrucción y la agonía de la gente, y la tecnología se haga añicos, conectaremos una antena parabólica al cielo y a la tierra y seremos dioses en el planeta.

Pascua-Pésaj.

El amanecer en las sierras es plateado.

Con una luz sobrenatural de la última luna llena y un día que está tatuado en el ADN de los genes por el símbolo de la resurrección de Cristo.

Coincide con el Pésaj judío y la liberación de su pueblo de la esclavitud en Egipto, su búsqueda de la libertad, el cruce del Mar Rojo y una nueva humanidad.

Y acá en la 3D todo sigue igual. Las celebraciones religiosas están en crisis, son excusas de escape para el fin de semana o el dolce far niente.

Llueve finito, y siento gratitud por estar en mi cama calentita iniciando el día.

Hice un gran paréntesis para contarles mi situación editorial, pero continuaré el viaje dentro del viaje que fue la gira canina en Estados Unidos.

Esta vez me tocó a mí.

Debido a la crisis nacional, la editorial decidió que tenía que promocionar el libro en enero en el hemisferio Norte.

Unos días en Buenos Aires, y a preparar vestuario para New York, donde la térmica rondaba entre 10 y 25 grados bajo cero.

Tenía una invitación, como tres años atrás, para presentar el anuario chino en el Consulado Argentino en New York.

Desde hace tres décadas, mis giras son pagadas por la editorial que me contrata, y como soy libre pensadora y escritora best seller, no necesito tocar puertas blindadas, pues se abren solas.

Hace tres años, en el mismo lugar, tuve la grata invitación del cónsul Pérez Gabilondo, del gobierno k, y la sala se llenó como en enero pasado, con la diferencia de que esta vez fui mediáticamente crucificada en la Cruz del Sur por quienes decidieron usarme para seguir con la guerra sucia del año electoral.

Como no tengo redes, Facebook, twitter, ni instagram, fueron contra el embajador argentino, Marcelo Giusto, su familia, el cónsul Eduardo Almirantearena y quienes apoyaron esta presentación en la cual la sala se llenó de gente de Latinoamérica y argentinos de la grieta.

Sobrevolé la situación y no subí al ring mediático para que me descuartizaran como a Tupac Amaru.

La conferencia fue contundenae, la llegada de artistas argentinos y amigos acarició mi nervio ciático que quedó duro por la térmica y el estrés.

Bye bye, New York, hasta el verano, u otoño, cuando ser humano es una posibilidad en The Big Apple.

Desde allí fuimos a Miami, que fue el paraíso climático y humano.

Estadía en downtown, con vista a la bahía; buenos amaneceres y sunsets, y retornar a los medios que me abrieron las puertas con cariño y ganas de conocer las predicciones del cada vez más cercano año del cerdo.

Allí Lucía, Mariela y Nitsy, tres mujeres geniales, tenían bien aceitada la gira y la presentación en la librería que es un clásico en Miami y donde me eternizaría si pudiera: Books & Books.

Fue realmente otra ceremonia vital: Mónica Prandi me presentó como en otros años, con su lucidez, calidez y profesionalismo, y asistieron amigos y un público que sigue mi obra desde hace 35 años.

Después, una comida pantagruélica en Graziano, donde María, la moza charrúa, ya es el alma del lugar y siempre me recibe como una reina de la Cruz del Sur, junto a sus dueños.

Esteban Villareal, que este año narra un capítulo sobre las vacaciones del zoo chino, estuvo acompañando esta travesía con buen humor, y la sinergia de la noche fue una gran recompensa al mal trago neoyorkino.

El mundo, incluido Estados Unidos, está en crisis; una crisis más espiritual, humanitaria, solidaria y altruista que económica.

La incertidumbre ronda el día a día, y la xenofobia hacia quienes no son de la raza aria se manifiesta con crueldad.

Salidas amenas con Esteban por Lincoln Road, algunas compras mínimas y el vuelo a Buenos Aires el primer día de febrero.

La primera parte flotando en el NIRVANA, y desde Bolivia hacia Ezeiza en el infierno de turbulencias; tripulación y gente descompuesta y un “Dios mío, que cerca estamos de la eternidad volando en la oscuridad sideral del universo”.

OMOMOM. Ezeiza.

Y gracias, Urano, por el auto que nos esperaba para cerrar la gira canina que me mordió fuerte en mi ausencia del país.

Abrir la puerta de mi casa fue la gran recompensa de un tiempo que marcó mi horizonte hasta ese momento placentero de ser autora best seller, con giras que les he narrado en mis libros con gran alegría y gratitud.

L. S. D.

1 Villa Ocampo es la mansión de la escritora argentina Victoria Ocampo. Está situada en Beccar, provincia de Buenos Aires. Desde 1993 es Monumento Histórico Nacional.

2 Es una radio de Los Hornillos, en la provincia de Córdoba.

3 Así se llama la casa de Ludovica en Traslasierra.

4 Es una expresión argentina, en especial porteña, que significa quedarse sin dinero.

INTRODUCCIÓN A LA ASTROLOGÍA CHINA

por Cristina Alvarado Engfui

La astrología china −que en realidad es una combinación de numerología, la observación del Sol, la Luna, Venus y Júpiter− es parte esencial de la historia de la antigüedad china. Fueron los primeros intelectuales de los reinos anteriores a la dinastía Han los que le dieron pies y cabeza a toda una colección de leyendas y mitos para ayudar a crear un reino unido, con miras de ser un gran imperio milenario. Esta tropa de magos, médicos y poetas dieron forma al pensamiento místico, científico y cultural chino desde el tiempo de los primeros asentamientos humanos, principalmente en la cuenca central, al margen del Río Amarillo. Grandes sabios, hombres y mujeres, se mantuvieron cercanos a los líderes militares, quienes por fuerza se convertían en reyes y emperadores. En esa época nacieron las formas de escritura talladas en omóplatos, huesos y caparazones de tortuga, y ahí −con discreción− nacieron los doce signos del zodíaco chino: rata z, búfalo chu, tigre yín, conejo mo, dragón chén, serpiente, sì, caballo wû, cabra wèi, mono shn, gallo yu, perro xû y chancho hài.

Junto con los ideogramas que interpretan objetos como el Sol, la Luna, las personas y los animales, los signos del zodíaco se convirtieron en marcadores del tiempo, el espacio, las direcciones y, más adelante, en parte esencial del estudio de la anatomía y la medicina tradicional china. Los doce caracteres forman parte del grupo de caracteres más antiguos y hay registros físicos de estos a partir de la dinastía Shãng (1600 a. C. a 1046 a. C.).

En el idioma chino importa el contexto, no hay una gramática igual a la del español, pero los errores se cometen al no tomar en cuenta todo el texto cuando se saca un solo carácter y se pretende darle un significado único. Por eso, lo que en chino tiene sentido, en castellano nos puede parecer críptico; por lo tanto, los caracteres que componen los doce signos del zodíaco, las doce ramas terrestres y los diez troncos celestes −que además se relacionan por medio del calendario chino con las nueve estrellas voladoras (Ki de las 9 estrellas)− presentan un marco de variaciones y significados que podrían alucinar a cualquiera.

Esos primeros caracteres fueron usados para marcar las fechas del movimiento del Sol (que evoca la calidad del día), la Luna (que marca el ciclo del mes que corre) y Júpiter (que describe la calidad de las cosas, los animales y las personas por el año de nacimiento) en un calendario que ha ido adquiriendo caracteres, significados y rituales, y en algún momento desde el final de la dinastía Xià (2070 a. C a 1600 a. C.) hasta nuestros días se ha convertido en esencial para la cultura china, el sudeste asiático y el norte de Asia, incluso si no se utiliza como medio esotérico.

El zodíaco chino, al igual que el caldeo, utiliza doce signos que en China se llaman Shēngxiào , que literalmente significa: “Año de nacimiento”. Al llegar la dinastía Han del Oeste , poco después del año 200 a. C., se crea el Calendario de los Mil Años o Wàn nián lì con el cual se integra el zodíaco chino en forma de calendario, acompañado de un sistema numérico llamado Troncos celestes Tiāngān , que, por cierto, son aún más sobresalientes que los signos zodiacales a la hora de definir la carta natal, y que también forman parte de la base del idioma chino, tal cual lo conocemos.

Para explicar y presentar todo esto a la gente sin confundir, tenía que existir un sistema, una poética del lenguaje interesante y fue entonces que nació la leyenda.

EL EMPERADOR DE JADE SE ILUMINA

Según la mitología taoísta anterior a la llegada del budismo a China, cuando el ser humano aún vagaba por la tierra, Yù Huáng, el Emperador de Jade veía con desconcierto que las personas seguían acampando aquí y allá, formando clanes nómadas que constantemente peleaban sin llegar a un lugar donde fructificar y crecer en paz. Estas personas aún no sabían distinguir las fases del tiempo, el espacio y el clima, ni el momento apropiado para descansar o seguir trabajando. Por ende tampoco comprendían sus propios ciclos corporales o el de las bestias que cazaban. Era apenas el inicio de la Edad de Bronce.

Yù Huáng sabía que no podría seguir cuidando de la humanidad porque el destino de los humanos debía ser trazado por ellos mismos. Ni dioses ni bestias podían decidir su devenir más que ellos, a punta de errores y desatinos. Pero el animal humano −ese bípedo inteligente que comenzaba a usar sus herramientas como extensiones del cuerpo y tenía ya el conocimiento del uso del fuego− había alcanzado la posibilidad de llegar a ser inmortal5, de cuidar su hogar, de comprender el crecimiento de las plantas y de ayudar a sus descendientes a seguir evolucionando.

EL ZOO

Según uno de los mitos fundacionales de China, los humanos estaban en contacto constante con todos los animales; había comunicación entre todas las criaturas. Los dragones surcaban el cielo, dormían en los ríos y reinaban en los mares. La cabra y el caballo les habían enseñado a sembrar la tierra y a guardar semillas para la siguiente siembra. El perro, el gallo y el mono tenían una gran amistad que inspiraba a los humanos por su capacidad para trabajar en equipo, la rata y el gato eran buenos amigos y patrullaban los rincones más pequeños y el tigre señoreaba las montañas y los bosques, asegurándose de que se hiciera justicia entre las bestias, lejos de la mirada de los humanos. El búfalo y el chancho acompañaban a la gente en su aprendizaje por comprender los ciclos de la tierra, y mientras, la serpiente enseñaba a los primeros chamanes las artes ocultas de la medicina y el Tao.

De pronto, el viento cambió su curso y trajo buenas nuevas a todos los seres sintientes; El Emperador de Jade debía partir a la Isla de los Inmortales en la dimensión celestial y quería dejar una herramienta más para los humanos. Así, el emperador que quedara al mando de China una vez que él estuviera ausente podría hacer un Imperio de los Diez Mil Años, un lugar donde florecieran los cultivos más hermosos y una cultura de inmortales.

Hacer un calendario basado en un zodíaco para marcar tiempos, zonas, órganos, y realizar todo tipo de clasificaciones ayudaría en el camino a la evolución y consecuente iluminación de los Hijos del Dragón –como se hacían llamar los chinos− hasta llegar a todo el mundo.

LA CARRERA

Quedaron fijadas las reglas: los lugares en el zodíaco se ocuparían según fueran llegando al palacio, y el que no llegara antes del anochecer, quedaría fuera. El Emperador de Jade invitó a los mejores, pero el azar y sus mutaciones dictaría un destino distinto.

La rata no pudo dormir la noche anterior a la carrera, así que decidió salir antes de tiempo. Al hacer esto, dejó al gato dormido. El gato acostumbraba a trabajar de madrugada, pero esa noche estaba muy cansado y le había pedido a la rata que lo despertara en cuanto amaneciera; la rata −debido a que salió de noche− olvidó despertar al gato y este se perdió la carrera. Desde entonces, el gato caza al ratón y la rata procura no acercarse a él, por lo que permanece oculta todo el tiempo posible.

En el camino, la rata encontró al búfalo, que dormía junto al río. Como vio que era más alto que el río, lo despertó: “Oye, búfalo, ¿vas a ver al Emperador de Jade? ¡Llévame contigo! Si cruzamos juntos llegaremos más rápido, y te puedo hacer compañía”. El búfalo vio que no era mala idea. Asintió y decidió cruzar el río con la rata sobre su cabeza. Esta era tan simpática que al búfalo no le importó haber perdido unas horas de sueño. El tigre despertó cuando era de noche. Buscó el traje más lujoso y aunque perdió un poco de tiempo, salió también de madrugada camino al palacio, confiado en que llegaría en primer lugar.

En el camino, el tigre se encontró con un pequeño conejo que estaba asustado. Tenía que atravesar el bosque solo para llegar ante el Emperador de Jade, pero le daba miedo la oscuridad. El tigre le dijo: “Ven conmigo, a mí tampoco me gusta andar de noche”. Al poco rato atravesaron una aldea y los campesinos que comenzaban a levantarse al ver al tigre huyeron despavoridos. El conejo pensó: “Vaya, que buena suerte tengo con este guardaespaldas”. El tigre, sin estar consciente de su aspecto pensó: “Este pequeñito de seguro es terrible, ¡todos huyen a su paso!”.

El dragón cruzó el cielo avanzando a gran velocidad, en realidad no estaba interesado en llegar en primer lugar, lo importante era estar ahí en un momento tan importante. Llegaría a una hora en la cual su energía sería la primordial. La serpiente no esperaba ocupar un lugar en el zodíaco; estaba muy ocupada curando gente, así que despidió a su amigo dragón y siguió trabajando.

El caballo, acostumbrado a dormir muchas horas seguidas, se quedó dormido, pero a pocos minutos de llegar el mediodía se levantó y comenzó a recorrer los mil Li que lo separaban del palacio. Más adelante se encontraba la cabra saltando de árbol en árbol. Llevaba en su hocico semillas que después regalaría a los hombres sin saber que eso daría nacimiento a la agricultura. Tampoco tuvo problema alguno para llegar al palacio, pero alcanzó a ver pasar al caballo y se dijo: “Está bien así, prefiero llegar tarde y tranquila, que temprano pero resoplando como el caballo, además, no me quiero tragar las semillas”.

A las márgenes del río, un poco desanimados, se encontraban el mono, el gallo y el perro. A diferencia de los demás invitados, ellos no tenían ninguna agilidad especial, tan solo su ingenio. Trabajaron en equipo y, tras deliberar, decidieron hacer una balsa que cruzaría las aguas sin tener que perder mucho más tiempo. El mono cortó la madera, el gallo usó sus alas como velas y el perro utilizó su rabo como timón. Tardaron más tiempo de lo previsto, pero lograron cruzar el río al llegar el anochecer.

Ya noche, el Emperador vio que dos invitados habían llegado y decidió abrir las puertas del palacio. Apenas estas se abrieron, la astuta rata saltó de la cabeza del búfalo y llegó a las 23 horas. El búfalo recién logró pasar a la una de la madrugada pues la puerta era muy pesada y difícil de maniobrar. Desde entonces, el zodíaco chino marca el inicio de su ciclo a las 23 y no a la medianoche, como en otros sistemas de medición de tiempo.

El tigre se llevó una sorpresa. Pensó que llegaría en primer lugar porque arribó a las tres de la madrugada, pero aceptó sin protestar. El pequeño conejo no creía ser merecedor de un lugar en el zodíaco, pero al Emperador le hizo tanta gracia que el conejo no le tuviera miedo al tigre, que al sonar las 5 de la madrugada le dio el cuarto lugar en el zodíaco.

Cuando el sol ya estaba en el horizonte y la vida comenzaba a despertar, el dragón descendió en el patio del palacio. “Señor mío −dijo el dragón−: pensé que esta sería la hora más civilizada para llegar ante usted”. “Así es, hermano; bienvenido seas”.

El tiempo cruzaba su séptima hora. Entonces el emperador le preguntó al dragón por la serpiente. “Dice la sabia serpiente que está muy ocupada y no quiso venir”, dijo el dragón levantando los hombros. “¡Pamplinas!”, contestó el emperador, y con un pase mágico hizo que la serpiente desapareciera del lugar en que estaba. Justo en ese momento, un guardia advirtió que a pocos pasos se encontraba el caballo, que al entrar al galope en el palacio se encontró con la serpiente, que por arte de magia apareció entre sus cascos. El caballo se pegó un susto tan tremendo que perdió el conocimiento. Eran las nueve de la mañana, pero recién a las once recobró la conciencia. Desde entonces el caballo le tiene miedo a la serpiente, pero no por eso deja de galopar velozmente adondequiera que va.

A las 13 horas llegó la cabra dando saltitos. Hacía mucho que el caballo la había dejado atrás, pero no le importó. Se acercó al grupo, saludó al Emperador y pacientemente esperó a que llegaran los demás convidados.

Mientras tanto, en el río, ocurría un pequeño drama. El bote que hicieron los tres amigos se estaba desarmando y a duras penas llegaron a la orilla. Entristecidos se fueron desbandando, porque sintieron que era mejor aparentar que no venían juntos, pues pensaron que el haber hecho la balsa era trampa. El mono llegó a las 15, el gallo a las 17 y el perro a las 19 horas. Al llegar las nueve de la noche, el llanto de dolor de un chancho al que llevaban al matadero llamó la atención del Emperador. La cabra, que conocía bien al chanchito, le dijo que podría ser un buen guía para la humanidad porque era tan trabajador que se sacrificaba constantemente por ellos. El Emperador asintió e hizo que trajeran al chancho ante él. Y del gato, ni sus luces.

Desde entonces, a todos estos animales no solo les tocó comandar un año dentro del zodíaco chino, sino también dos horas marcadas por el tránsito del sol a lo largo de la carrera, desde las once de la noche −tiempo en que llegó la rata al palacio− hasta las once de la noche del día siguiente, cuando el chancho realmente se dio cuenta de que su vida había sido salvada. 24 horas divididas entre dos: yin y yang, en un ciclo que durará mientras el Sol, la Luna y los demás planetas sigan su recorrido vertiginoso a través de la galaxia. Cada animal ocupó también un lugar en el cosmos. Cada lugar ocupado le diría a la humanidad qué energía habita ahí, de esa manera podrían curar sus órganos, mejorar sus fluidos y sus actividades. Sabrían cuándo dormir, cuándo despertar y a qué hora trabajar, convirtiendo a la humanidad en una especie evolucionada.

LOS RESULTADOS DE LA CARRERA

En adelante, cada animal gobernaría un lugar en el planeta y, al llegar su momento, sería el general del Gran Duque Tai Sui, que se ocuparía de la salud de una parte del cuerpo, marcaría un cambio de temporada y daría una actividad apropiada para el humano, según la hora y el órgano que su energía marcase.

Cada animalito tomaría el lugar que le corresponde en esta dimensión. Cada lugar ocupado por cada signo del zodíaco en el calendario marcaría el momento adecuado para realizar las actividades que pueden liberar y sanar a los humanos.

La recompensa para cada competidor es un lugar en el cielo y un territorio en la tierra marcado por los grados de la brújula. A partir de ese momento, cada año, los animales del zodíaco ostentan el grado de Gran Duque Tai Sui durante todo el año y su territorio podría ser un lugar de paz. Pero atención: los humanos debemos tener cuidado cada año, porque si causamos disturbios de modo violento, cavando, provocando incendios, explosiones; si discutimos y agredimos el territorio del Gran Duque que gobierna cada año chino, habremos molestado las leyes de la naturaleza y con ello podrían ocurrir toda clase de desgracias… hasta que comprendamos al fin que la mejor recompensa que nos puede dar el universo es la paz.

Los signos del zodíaco chino nos enseñan con su carrera de miles de años que no hay mejor recompensa que la paz, porque tener un lugar en el universo es esencial para crecer y ser mejores y solo en donde priva la paz se puede lograr el libre albedrío, es decir que lo importante toma el lugar de lo urgente. Hay quien dice que el destino del hombre es morir y descansar bajo la tierra. Las tres filosofías chinas y asiáticas que son Taoísmo, Confucianismo y Budismo dicen que no es así; hay un paso más después de la muerte y ese destino es elevarnos por encima de nuestros temores, agresiones y tristezas por medio de la libertad.

Posición en el marcador

Lugar en el tiempo

Lugar de su reinado

Lugar en el cuerpo humano

Energía fija

Mes
del año

Nombre chino del clima

1º Rata

23:00

00:59

352º – 7.5º
Norte

Riñones

Agua yang

Diciembre

Gran
nevada

2º Búfalo

01:00

02:59

22.5º – 37.5º Nordeste

Bazo

Tierra yin
y metal

Enero

Frío
moderado

3º Tigre

03:00

04:59

52.5º – 67.5º Nordeste

Hígado

Madera yang

Febrero

Inicio
de primavera

4º Conejo

05:00

06:59

82.5º – 97.5º

Este

Tendones

Madera yin

Marzo

Agua de lluvia

5º Dragón

07:00

08:59

112.5º –127.5º

Sureste

Estómago

e intestinos

Tierra yang
y agua

Abril

Equinoccio
de primavera

6º Serpiente

09:00

10:59

142.5º – 157.5º

Sureste

Venas

Fuego yin

Mayo

Maduran
los granos

7º Caballo

11:00

12:59

172.5º – 187.5º

Sur

Corazón

Fuego yang

Junio

Inicio
del verano

8º Cabra

13:00

14:59

202.5º – 217.5º

Suroeste

Páncreas

Tierra yin
y madera

Julio

Calor
moderado

9º Mono

15:00

16:59

232.5º – 247.5º

Suroeste

Pulmones

Metal yang

Agosto

Gran calor

10º Gallo

17:00

18:59

262.5º – 277.5º

Oeste

Bronquios

Metal yin

Septiembre

Rocío blanco

11º Perro

19:00

20:59

292.5º – 307.5º

Noroeste

Estómago y colon

Tierra yang
y fuego

Octubre

Rocío helado

12º Chancho

21:00

22:59

322.5º – 337.5º

Noroeste

Sistema linfático

Agua yin

Noviembre

Inicio del invierno

Ser el Gran Duque de nuestros destinos, por lo tanto libres, es el verdadero objetivo en esta carrera que comenzamos todos cuando abrimos los ojos al mundo y les hacemos caso a nuestros amorosos compañeros de ruta, que son los doce amorosos animales del zodíaco chino.

Que el Tao les sea propicio.

5 En esa época el objetivo de la mitología taoísta era ser inmortal.

Astrología
POÉTICA

RATA

Dejar un ciclo del tiempo

presintiendo el próximo

desnudarnos sin espejo

con la piel a la intemperie

y sin memoria.

Llegas antes de tiempo

con el HANTAVIRUS

y sos plaga en los cinco continentes

marcando tu retorno.

Te deseo antes de verte,

invoco tu talento

de ciclón creativo

sin impuesto a las ganancias y al ingreso per cápita.

Traés nuevos movimientos

en el cuerpo y en el alma;

sos refugio en tu madriguera portátil

para los náufragos del tiempo.

Tus cuevas, palacios después de las guerras

terremotos, maremotos, tsunamis, incendios,

volcanes de dolor extinguidos

antes del renacimiento.

L. S. D.

FICHA TÉCNICA

Nombre chino de la rata

SHIU

Número de orden

PRIMERO

Horas regidas por la rata

23.00 A 01.00

Dirección de su signo

DIRECTAMENTE HACIA EL NORTE

Estación y mes principal

INVIERNO-DICIEMBRE

Corresponde al signo occidental

SAGITARIO

Energía fija

AGUA

Tronco

POSITIVO

ERES RATA SI NACISTE

18/02/1912 - 05/02/1913

RATA DE AGUA

05/02/1924 - 24/01/1925

RATA DE MADERA

24/01/1936 - 10/02/1937

RATA DE FUEGO

10/02/1948 - 28/01/1949

RATA DE TIERRA

28/01/1960 - 14/02/1961

RATA DE METAL

15/02/1972 - 02/02/1973

RATA DE AGUA

02/02/1984 - 19/02/1985

RATA DE MADERA

19/02/1996 - 06/02/1997

RATA DE FUEGO

07/02/2008 - 25/01/2009

RATA DE TIERRA

25/01/2020 - 11/02/2021

RATA DE METAL

Cae la tarde del otoño serrano y las sombras invitan a quedarse dentro de la casa.

Hay silencio; solo los troncos que se retuercen dentro de la salamandra gimen su último suspiro. Escribí hace un mes un capítulo sobre la rata y ohhhhhhhhh, se evaporó en el ciberespacio.

Sé que −rumbo a su reinado− me harán trabajar el doble, y me tomarán examen.

En el plano afectivo he cursado dos veces cátedras ratunas e inexorablemente mi vida se convirtió en practicar el experimento con cobayos de alta gama. A veces creo que viví una experiencia de ciencia ficción y una puntada en el pecho hace que esconda los recuerdos detrás de las nubes bíblicas que me visitan en mis escasos momentos de nostalgia.

Cada rata marcó mi corazón vagabundo en una posada de pasión, poesía, magia, caricias, manjares afrodisíacos y admiración mutua.

Y en las dos ocasiones me atropellaron sin que me diera cuenta.

Capturaron mi energía completamente, sin dejar una rendija para otra persona, otra mirada al mundo que no pasara a través de su magnética e hipnótica personalidad.

Así son las ratas en el sexo que más les guste elegir: pioneras en relaciones galácticas, venusinas, marcianas, intraterrestres, en todas las etapas en la historia de la humanidad, y dejan grandes enseñanzas a corto, mediano y largo plazo.

La rata perfora las membranas del alma humana. Conoce más que otro signo los vericuetos donde anidar, desplegando su obsesión hacia quien elige en las turbulencias de largas noches de insomnio, en las que recorre el inconsciente colectivo y se inmiscuye en nuestros sueños y pesadillas sin visa ni pasaporte.

Descorre el velo de una bailarina árabe en éxtasis, y la deja desnuda en público; barre con sus bigotes el hollín de algún amor enhebrado al azar para posesionarse como dueño y patrocinador hacia la eternidad.

Su intensidad se descubre apenas pone el gran angular en tus siete cuerpos, pero lo más notable de su arte es cómo nos envuelve como la araña en su telar.

Destila magnetismo, un perfume inconfundible, una presencia que acapara la atención full time y tal vez full life.

Es capaz de pasar horas, días, meses, años y siglos esperando a esa persona con la que elucubró una vida en común, un viaje, una fantasía, un negocio, un mundial, una partida de ajedrez, para degustarla, saborearla, agasajarla, disecarla, manipularla, flecharla sin posibilidades de escape; sabe muy bien cómo es la vida en el inframundo, en los túneles, en las alcantarillas, en los cines, teatros, bohardillas.

Sabe esperar: tiene todo fríamente calculado, disfruta imaginando, diseñando una posible aventura que la estimule, le remueva su áspera piel y la transporte a otra dimensión.

Su tenacidad es digna de su persistencia en el planeta.

Será el único animal que sobrevivirá a futuras glaciaciones, incendios, sequías y guerras nucleares.

Es imposible exterminarla en New York; cada año más y más ratas emergen debajo de las rocas, cuevas, cañerías, parques. Han invertido 36 millones de dólares para suprimirlas en los últimos cuatro años y no han logrado matarlas.

Está observándonos en un rincón de la alacena; del placar, del zócalo, desde los tirantes del techo; nos asedia, ausculta, escanea.

Sabe que no tenemos su velocidad mental ni agilidad motriz para aparecer y desaparecer como por arte de magia; nos propone juegos prohibidos, absurdos, maquiavélicos.

Es capaz de romper alianzas políticas por una mejor oferta, decepcionando a un país que está en vilo; no tiene moral, es fría y calculadora y no espera a nadie cuando tiene la horma de queso gruyere para ella sola.

Sibarita, sexy, de inteligencia aguda y profunda, es una locomotora para arengar a quienes creen y confían en ella, y la admiran. Sabe enamorar, entusiasmar; predicar con el don de la oratoria y la coherencia en algunos casos, y en otros, decepcionar a quien puso un pleno en su fórmula presidencial.

Puede ser príncipe o mendigo; y siempre tendrá experiencias fascinantes para relatar, escribir, filmar, compartir con su tribu.

Su sentido del humor oscila entre el marqués de Sade y Tristán6.

Disfruta de sus vicios: tabaco, alcohol, sexo, ludopatía, adicción a alguna persona hasta deglutirla en soledad.

Es extremadamente solitaria, aunque trabaja en equipo cuando la convocan, y deja un tendal de corazones partidos por su charme y sex appeal.

Su mejor amigo y enemigo es ella misma.

L. S. D.

HISTORIA Y MITOLOGÍA

Cuenta la leyenda que la rata fue la primera en llegar a la cita cuando Buda convocó a todos los animales para el casting del zodíaco chino.

Al cruzarse con el buey en el camino, le pidió que la llevara en su lomo, y le prometió todo tipo de recompensas hasta el fin de su vida.

El inocente buey la transportó fascinado con la imaginación de la rata; y al llegar al palacio ella saltó desde su lomo al piso para ganar así el primer puesto ante Buda.

La creencia popular cuenta que la vida de una rata puede llegar hasta los 300 años y que, cuando cumple los cien, su pelaje se vuelve blanco; ese es el momento en que está en el máximo de su sabiduría, y su clarividencia se encuentra acentuada. Puede producir suerte o desgracia para un año entero.

La imagen de la rata no es bien vista en Oriente ni en Occidente. Sin embargo, en Asia se la considera portadora de buena suerte.

En la mitología japonesa es la compañera de Daikoku, dios de la riqueza y la prosperidad; en China se inquietan cuando los lugares se quedan sin ratas, pues implica que no habrá muchas ganancias. En la representación de Apolo, la rata tiene una dualidad: se la relaciona con la peste y con el dios de las cosechas. Es también símbolo de venganza. A la rata se la asocia con la medicina, igual que a la serpiente. Por esto tiene el poder para azotar con la peste y curarla simultáneamente.

Por tradición, para los chinos una rata que nace en verano tiene más posibilidades de triunfar que una que nace en invierno pues los graneros están llenos de comida en esa época del año y puede almacenar alimentos sin trabajar esforzadamente

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