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HISTORIAS DE LETRAS, PALABRAS Y FRASES

Daniel Balmaceda  

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Fragmento

INTRODUCCIÓN

El lenguaje es una cualidad distintiva de nuestra inteligencia. Ese rasgo tan peculiar no nos llegó dentro de una caja con instrucciones para su instalación. El largo proceso de asimilación del lenguaje se inició con la imitación de ruidos y voces. El hombre reproducía los sonidos que escuchaba en la naturaleza, incluidos los de otros animales. Con ese caudal acotado se lanzó a expresar. Fue el comienzo de la comunicación. La misma ha evolucionado a través de los siglos y hoy nos permite establecer este contacto.

Hace unos años escribimos Historia de las palabras. En esa oportunidad, experimentamos el placer de compartir aquello que tanto nos sorprendía sobre la génesis de varios términos. Luego descubrimos más sorpresas, ya que no habíamos imaginado que el tema iba a entusiasmar a tantos lectores. Por otra parte, la natural pasión por este tipo de investigaciones (donde uno sigue resolviendo enigmas y encontrando fuentes valiosas, aun cuando ya terminó de escribir y publicó) nos puso frente a un nuevo repertorio. Por supuesto que, de la misma manera en que las voces no llegan juntas al lenguaje, estos conocimientos fueron sumándose con el tiempo. La reacción al encontrarnos con los primeros hallazgos fue lamentarnos de que no estuvieran en el libro ya publicado. Por suerte, surgieron más vocablos y terminamos parados frente a un mar de palabras con orígenes curiosos. Decimos por suerte, porque esta circunstancia se unió con varios mensajes de lectores que reclamaban un nuevo libro y más historias.

En esta oportunidad se han incorporado otras protagonistas. Nos referimos a las letras y las frases. Imposible resistirse a contar cómo la hache no es tan muda como parece o por qué la eme tiene esa forma. ¿Cómo no dedicarle un capítulo al hombre que nos dejó la jota antes de ser lanzado al río Sena? Son historias que valen la pena, como la del evasor que murió en la cárcel pero nos legó un signo matemático fundamental.

En cuanto a las frases, conoceremos quiénes iban a la mar en coche, quién perdió la silla en Sevilla, por qué el turco en la neblina no es de Turquía sino de Salta o cómo nació la pregunta: “¿Qué gusto tiene la sal?”.

Desde ya, seguimos explorando el mundo de las palabras para saber qué tuvo que ver Carlos II de Inglaterra con los shoppings y la estrecha relación entre el juego de bochas y los bailes o entre los versos y el arado. El atorrante, la hinchada, los duendes, el primer anfitrión, los gorilas, las cholulas, el Ratón Pérez, los campeones, Hércules, Poncio Pilatos, los donjuanes, el Llanero Solitario, Colón y los delfines participan de la Historias de letras, palabras y frases que intenta recrear instantes cruciales del pasado donde surgió parte del manantial de voces que nos acompañan todo el tiempo.

En los más de sesenta capítulos habrá datos para asombrarse (ya que estamos: en un principio, “asombro” era el susto y espanto del caballo cuando se movía una sombra). Descubriremos que septiembre fue una hora, que los primeros baqueteados fueron los soldados, que muchos salían a cantar para recibir el aguinaldo, que a Julio César lo mataron en la Torre Argentina, que el dial estaba en los relojes y que I la latina en realidad era griega.

Las palabras tienen alma, tienen ángel. Eso puede advertirse con absoluta claridad cuando leemos a los grandes escritores y poetas, a quienes supieron encastrar el verbo adecuado, a quienes han dominado el arte de darle musicalidad a la frase y que siempre entenderán que a veces un vocablo de tres sílabas es mucho más adecuado que uno de dos. Si un lector se tropieza en los textos que escribimos, no es por su torpeza, sino porque nos falta el talento para comunicar con la destreza de los genios. Eso no significa que debamos dar por perdidas todas las batallas. Creemos que conocer la vida de cada palabra nos acercará a su esencia y estaremos en condiciones de comunicar con mayor profundidad.

El espíritu del primer libro se mantiene. Pero cambian el recorrido y los escenarios. Una vez más, agradecemos que nos permitan acompañarlos en este paseo por el tan interesante mundo de las letras, las palabras y las frases.

HÉROES CATADORES

Un buen banquete, hace dos mil años, no era tal si no se hacía la salva. El encargado de

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