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ESTA ESCUELA ESTá EMBRUJADA

Helen Velando  

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Fragmento

—¡No, no y no! Me niego rotundamente a pasarme otro año más sobre el escritorio —dijo girando el globo terráqueo mientras los países y los hemisferios se mareaban de dar tantas vueltas.

—¿Y se puede saber en dónde le gustaría ubicarse al señor globo? —preguntó la silla de la maestra con tono burlón.

El globo paró en seco sobre su eje y casi se caen el océano Índico y el mar Caspio.

—Yo quiero un lugar de más altura. Este año quiero estar… encima de la biblioteca.

—¡¿Qué?! —saltó la biblioteca de madera oscura con vidrios transparentes, repleta de libros y de materiales diversos, y de un golpe abrió sus puertas para contestarle al desubicado del globo terráqueo—: ¡Sobre mí, ni lo sueñes! Yo bastante tengo encima: las cajas, los biblioratos que no entran en los estantes y, por si fuera poco, cuando llega el calor me colocan recipientes de plástico con germinadores y quedo llenita de brotes de lentejas, de porotos frutilla y de porotos de manteca.

—Eso es porque estás al lado de una banderola y les entra más luz para la fotosíntesis —intervino la papelera, que había estado callada en el rincón.

—¡Qué fotosíntesis ni qué porotos de soja!

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