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ENDYMION (LOS CANTOS DE HYPERION 3)

Dan Simmons  

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Fragmento

Título original: Endymion

Traducción: Carlos Gardini

1.ª edición: febrero 2016

© Ediciones B, S. A., 2013

Consell de Cent, 425-427 - 08009 Barcelona (España)

www.edicionesb.com

ISBN DIGITAL: 978-84-9069-222-6

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Presentación para la edición original de Nova

Los llamados Cantos de Hyperion, formados por HYPERION (1989, Nova ciencia ficción, número 41) y LA CAÍDA DE HYPERION (1990, Nova ciencia ficción, número 42), son ya un hito en la moderna ciencia ficción. Pero iban pasando los años y Dan Simmons parecía haber olvidado esa temática que tan brillantemente supo abordar. Parece ser que con ese extraordinario y ameno tour de force que es LOS VAMPIROS DE LA MENTE (1989, Ediciones B, Éxito Internacional), Simmons se percató de que había mayor y mejor mercado en la novela de terror, a la que se ha dedicado estos últimos años. Solo THE HOLLOW MAN (1992), con disquisiciones casi metafísicas en torno a la telepatía y la soledad, puede en cierta forma emparentarse con la ciencia ficción. El resto de lo publicado por Simmons durante este período se incluye en el género de terror, del que ya se ha convertido en maestro indiscutible.

Pero quienes fuimos gratamente sorprendidos por los dos primeros libros de la saga de Hyperion nos sentíamos un poco decepcionados. O al menos así me ocurría a mí... Tras la lectura de las últimas obras de Simmons, siempre me quedaba pensando que era lamentable que un talento como el suyo se perdiera en la búsqueda del best-seller más al uso.

Simmons es un brillante narrador, lo que demuestra tanto en sus novelas de terror como en las de ciencia ficción. Es más, no cabe duda de que Simmons dispone de una capacidad especulativa que nunca quedará totalmente plasmada en las obras de terror. Habría sido realmente una lástima que esa brillantez especulativa, esa capacidad de reflexión sobre la literatura y sus clásicos, esa riqueza de ideas, se hubiera perdido.

Durante estos últimos años he temido demasiadas veces que el mercado, con su indiscutible poder, apartara para siempre a Dan Simmons de la ciencia ficción.

Afortunadamente no ha sido así.

En enero de 1996 apareció ENDYMION, la novela que hoy presentamos, y en septiembre de 1997 apareció el original inglés de EL ASCENSO DE ENDYMION. Ya entonces Simmons aseguró que la serie finalizaba con estas dos novelas (que constituyen en realidad, como ya ocurriera con las dos primeras, una macronovela publicada en dos volúmenes). El mismo autor lo explicó:

EL ASCENSO DE ENDYMION es, definitivamente, el último de los libros de Hyperion. No es la última obra que escribiré acerca de ese universo (tengo un relato en mente), pero sí va a ser la última novela.

ENDYMION contiene pues, a un mismo tiempo, el sabor de lo bueno conocido, el misterio de la novedad y, en cierta forma, el efecto frustrante que provoca ignorar lo que nos depara la segunda parte, EL ASCENSO DE ENDYMION.

No es este el momento para recordar la importancia o el interés que HYPERION y LA CAÍDA DE HYPERION han representado en la moderna ciencia ficción. Creo que bastará con las palabras de Gary K. Wolfe en LOCUS:

[HYPERION] es una moderna obra maestra de la ciencia ficción, que se deconstruye a sí misma en el segundo volumen [LA CAÍDA DE HYPERION], y en la cual se desarrollan sofisticados juegos temáticos con el romanticismo inglés trasplantado a un entorno de space opera.

Precisamente en torno a John Keats y sus poemas, Wolfe construye una crítica más bien dura de ENDYMION. Wolfe recuerda que HYPERION y LA CAÍDA DE HYPERION son poemas de Keats a los que se considera «buenos», y a partir de ellos Simmons ha escrito buenas novelas. También recuerda, sin embargo, que algún crítico contemporáneo de Keats tachó ENDYMION de «mera estupidez». Basándose en esa referencia, le resulta fácil realizar una crítica muy dura de la presente novela de Simmons. Una crítica que puede estar más vinculada a la frustración de no conocer todavía el final que al contenido mismo del libro.

Wolfe, rizando el rizo, viene a decir que ENDYMION no es más que una versión novelada del cliché temático de La guerra de las galaxias cinematográfica. Lo comento porque se trata de un punto de vista original y, todo hay que decirlo, un tanto arriesgado. En palabras de Wolfe:

Raul Endymion, un joven poco sofisticado de un planeta atrasado (Hyperion), es enviado por un anciano sabio y en cierta forma místico a la imposible misión de rescatar una princesa (bueno, no precisamente una princesa, pero se trata de la hija de Keats, lo que es muy parecido). Y debe rescatarla de una fortaleza del imperio galáctico (que aquí se llama Pax, una especie de teocracia católica reconstruida). Toda la ayuda de que dispone es un talismán mágico (en este caso una alfombra voladora), y un tímido y leal androide (en realidad hay dos robots si se tiene en cuenta la locuaz y malhumorada nave del espacio en la que escapan). Encuentra a la chica, que resulta ser tan valiente y precoz que, desde ese momento, es ella quien toma todas las decisiones, y ambos son perseguidos de planeta en planeta por un obsesionado capitán-sacerdote que nunca ceja en su empeño, aunque siempre fracasa estrepitosamente en su intento de capturarles.

No es exactamente mi forma de ver el argumento de ENDYMION, pero les aseguro que es un punto de vista bien construido. Y curioso. Me atreveré a decir que, entre otras cosas, temo que a Wolfe no le haya gustado mucho esa Pax y esa visión nada reverencial que Simmons ofrece de la iglesia católica (no hay que olvidar que Gary K. Wolfe siempre ha dado muestras de ser un devoto admirador de esos libros de inspiración y propaganda católica que forman la Saga del Nuevo Sol de su tocayo Gene Wolfe...)

En cualquier caso son ustedes los que deben juzgar. Tal vez ENDYMION sin EL ASCENSO DE ENDYMION, quede inconcluso y, como dice Gary K. Wolfe, se convierta esencialmente en un complejo ejercicio narrativo. Afortunadamente Wolfe es capaz de reconocer que, para él, lo mejor y más divertido de esta novela de Simmons es observar cómo el autor se plantea situaciones que recuerdan a los más manidos clichés y las resuelve con una gran maestría narrativa y con el paulatino desarrollo de los personajes, como ocurre, por ejemplo, con el capitán-sacerdote de Soya.

Les aseguro que ENDYMION, aun sin alcanzar el sorprendente nivel de HYPERION, es, pese a Gary K. Wolfe, una novela brillante y muy entretenida. Asimismo, los asuntos que presenta auguran un verdadero tour de force en EL ASCENSO DE ENDYMION, a cuya lectura les invito.

Solo recordaré aquí algunas de las cosas que el mismo Dan Simmons ha comentado en diversas entrevistas. Para empezar, algo que cualquier lector de Simmons podía esperar:

... así lo hice en LA CAÍDA DE HYPERION: algunas de las cosas de HYPERION no eran como parecían ser. Y debo decir que en EL ASCENSO DE ENDYMION ocurre lo mismo. No en el sentido de un truco, espero, sino en el sentido de ofrecer por fin una perspectiva clara de lo que sucedía en los tres libros precedentes. Me gusta pensar en este último libro como en un potente reflector que brilla por entre las áreas más oscuras de los otros tres libros. Tal vez no ate pulcramente todos los cabos, pero al menos la historia resultará más comprensible.

Antes de finalizar les recordaré que la saga en cuestión aborda dos temas de gran importancia: lo sagrado y el amor. Así lo confiesa el mismo Simmons:

Lo que realmente me interesaba, en toda la serie, era decir algo sobre lo sagrado, y no precisamente algo espiritual. En el primer libro, HYPERION, lo que concitó mayor desdén entre los críticos fue la idea de que el amor es una fuerza básica en el universo. Un crítico dijo: «¿Quién se cree que es? ¿John Lennon?» Así que me lo tomé como un reto e hice que ese fuera el tema central de los dos últimos libros. ENDYMION crea el alma de la historia de amor que intento contar. Aunque un personaje esté al final de la veintena y el otro tenga solo doce años. ¡el tipo de historia de amor que cuentas y luego te arrestan por ello! Quería trabajar en la idea de que el amor es algo más que una mera emoción que dura un tiempo y luego se disipa: es algo sólido, entretejido en la urdimbre del universo. Esto es, probablemente, tan serio como lo que puedo aprender de la filosofía.

Y concluyo aquí esta presentación, que ya se ha alargado demasiado. Creo sinceramente que Wolfe no ha entendido casi nada de ENDYMION, y que la respuesta (como ocurría en las dos primera novelas de la serie) se halla en EL ASCENSO DE ENDYMION. Por el momento, ENDYMION sirve como nexo de unión y como amena presentación de lo que está por venir en el universo de HYPERION.

Sea como fuere, Simmons es un narrador como hay pocos. Si alguien lo duda, que haga como yo: leí de un tirón LOS VAMPIROS DE LA MENTE (¡casi un millar de páginas!) para darme cuenta al final de que todo era un inmenso cliché narrativo sobre los hechos más manidos y sobre un tema que no me interesaba en absoluto, pero que, una vez sumergido en su lectura, fui del todo incapaz de abandonar. Eso es saber narrar. Y Simmons lo hace de nuevo, y de forma maravillosa, en ENDYMION.

Por si esto fuera poco, el lector puede después adentrarse en EL ASCENSO DE ENDYMION. ¿Qué más se puede pedir?

MIQUEL BARCELÓ

Por mucho que nuestra filosofía represente el alma humana como una creación independiente, no debemos olvidar que es inseparable, en su nacimiento y su crecimiento, del universo donde nació.

TEILHARD DE CHARDIN

Dadnos dioses. ¡Oh, sí, dadnos dioses! Estamos hartos de los hombres y la potencia de las máquinas.

D. H. LAWRENCE

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Estás leyendo esto por razones equivocadas.

Si estás leyendo para averiguar cómo es hacer el amor con una mesías —nuestra mesías—, no continúes, porque no eres más que un mirón.

Si estás leyendo porque admiras los Cantos del viejo poeta y sientes curiosidad por saber qué pasó luego en la vida de los peregrinos de Hyperion, quedarás defraudado. No sé qué sucedió con la mayor parte de ellos. Vivieron y murieron casi tres siglos antes de que yo naciera.

Si estás leyendo porque deseas comprender mejor el mensaje de La Que Enseña, también puedes quedar defraudado. Confieso que ella me interesaba más como mujer que como maestra o mesías.

Por último, si estás leyendo para descubrir el destino de ella o aun el mío, te has equivocado de documento. Aunque los destinos parecen tan ciertos, yo no estaba con ella cuando alcanzó el suyo, y el mío aguarda su acto final mientras escribo estas palabras.

Me sorprendería que hubiera alguien leyendo esto, pero no sería la primera vez en mi vida que me llevo semejante sorpresa. Los últimos años han sido una sucesión de improbabilidades, cada cual más maravillosa y aparentemente más inevitable que la anterior. Escribo esto para compartir esos recuerdos. Tal vez ni siquiera para compartirlos, pues sé que es muy probable que nadie encuentre el documento que estoy creando, sino tan solo para consignar los sucesos de tal manera que pueda estructurarlos en mi mente.

«¿Cómo sé lo que pienso hasta no ver lo que digo?», escribió un autor anterior a la Hégira. Precisamente. Debo ver estas cosas para saber qué pienso de ellas. Debo ver los sucesos en tinta y las emociones en letras de molde para creer que realmente me sucedieron y me afectaron.

Si estás leyendo esto por la misma razón por la que yo estoy escribiendo, para imponer algún orden al caos de los últimos años, para estructurar esa serie de sucesos aleatorios que han regido nuestras vidas durante las últimas décadas estándar, entonces quizás estés leyendo por la razón correcta, a pesar de todo.

¿Dónde empezar? Una sentencia de muerte, tal vez. ¿Pero cuál? ¿La de ella o la mía? Y si es la mía, ¿cuál de ellas? Hay varias para escoger. Tal vez la adecuada sea esta, la definitiva.

Escribo esto en una caja de gato de Schrödinger, en órbita de Armaghast, un mundo en cuarentena. La caja no es una caja, sino un ovoide liso de seis metros por tres. Será mi mundo hasta el final de mi vida. El interior de mi mundo es una celda austera que consiste en una caja negra que recicla el aire y los desperdicios, mi litera, el sintetizador de alimentos, un estrecho mostrador que me sirve de mesa y escritorio y un inodoro, fregadero y ducha, situados detrás de un tabique de fibroplástico por razones de decoro que se me escapan. Aquí nadie me visitará nunca. La intimidad parece una broma hueca.

Tengo una pizarra de texto y una pluma. Al terminar cada página, la transfiero a un micropergamino generado por el reciclador. Día a día, el lento amontonamiento de estas páginas delgadas como hostia

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