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EMBARAZADA

Kaz Cooke  

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Fragmento

Test para la mujer embarazada

Haz el test al comienzo del embarazo y repítelo al final, para comprobar cuál ha sido tu evolución.

1 El calostro es:

a) Unas ruinas muy interesantes que están cerca del Coliseo

b) Sustancia que sale por las tetas antes de dar de mamar

c) Esa extraña sustancia azul que cubre la piel del bebé al nacer

d) Un grupo trash-trance de un lugar cercano a Dubbo

2 ¿Es posible retener líquidos y estar deshidratada al mismo tiempo?

a) No digas tonterías

b) Sí, sin duda

c) Depende del signo zodiacal de la embarazada

3 Antes de que nazca el bebé, ¿es más aconsejable disfrutar del tiempo libre que trabajar hasta el último día de embarazo?

a)

b) Ajá

c) Oh, sí

d) ¡Desde luego!

4 ¿Cuál es el equipo de apoyo al parto más relajante?

a) La comadrona, además de la pareja de la embarazada, una hermana o un amigo

b) Un equipo cinematográfico, un equipo de apoyo técnico a través de Internet, un fotógrafo de película, los hijos, padres y primos segundos de la embarazada, todas las compañeras de trabajo y alguien llamado Arthur que se equivocó de camino cuando se dirigía al restaurante

c) Nadie en absoluto

5 Inducción es:

a) Un gran anillo de diamantes y unas vacaciones en las Bahamas

b) Un procedimiento médico artificial para provocar el parto

c) Sujetar una galleta de chocolate al final de la vagina para extraer al bebé

d) Un término técnico que designa la posición de la placenta

6 Braxton Hicks es:

a) El tipo con mandíbula de linterna que duerme con su tía en La bella y el calvo

b) Un término acuñado por los astronautas de la NASA para designar una falsa alarma: el nombre se basa en un ingeniero muy nervioso de la misión espacial Apolo 12

c) Contracciones irregulares del útero que pueden darse desde el tercer trimestre y ser más frecuentes e intensas a medida que se acerca el parto. Con ellas el útero se prepara para el parto.

d) Una combinación de los dos nombres de bebé más célebres de Kentucky en 1897

7 Palpar es:

a) Lo que le ocurre al cérvix cuando la mujer tiene un orgasmo

b) Una palabra eufemística que designa la acción de tocar

c) Un término médico que designa la aceleración del ritmo cardíaco que se produce hacia el final del embarazo

d) Lo contrario de «tentar» o «antojarse»: provocar náuseas

8 La placenta es:

a) El nombre de chica más popular después de Sara, Rebeca y Madison

b) El punto geográfico en el que la mujer tiene el bebé

c) Un gran objeto blando que se asemeja a un hígado y mantiene vivo al bebé, suministrándole oxígeno y nutrientes

d) Una excelente oportunidad de negocio si la metes en la licuadora, la conviertes en crema hidratante y la bautizas con un nombre francés

9 El modo más fácil de dar a luz consiste en:

a) Tomarse tantas medicinas como sea posible y gritar sin orden ni concierto

b) Imaginarse en un campo de trigo muy apacible, y haciendo el amor con Brad Pitt

c) Someterse a anestesia general y pagar a alguien para que se encargue del niño durante los primeros diez años

d) Utilizar todos los medios que sean necesarios en ese momento

e) Hacerlo exactamente igual que en las películas

10 Las mujeres que dicen que el parto realmente no duele son:

a) Afortunadas

b) Ilusas

c) Dementes

d) Hombres

11 Una primigrávida es:

a) Una de esas bailarinas que comen muy poco

b) Una mujer que va a dar a luz por primera vez

c) La primera ocasión en que la embarazada siente el movimiento del feto

12 Vivir con un recién nacido es:

a) Como unas vacaciones adorables

b) Agotador

c) ¿Puedes repetir la pregunta?

13 Si no tienes marido, puedes:

a) Pedir ayuda a los familiares y amigos

b) Ir directa al infierno, como una Jezabel petulante

c) Solicitar ayudas estatales y participar en los programas especiales de estudio y reinserción laboral que facilita el gobierno federal

14 «Posparto» significa después del parto. «Prenatal» significa:

a) Antes del nacimiento

b) Estás en contra de todo el concepto de embarazo, o eres en algún sentido escasamente natal

c) Otra forma de designar el parto

15 El sexo es:

a) Una experiencia sensual muy satisfactoria durante todo el embarazo

b) Buscarse problemas

c) Algo que hacen las personas solteras y sin hijos en su tiempo libre

¿Por qué he escrito este libro? ¿No tenemos ya bastantes gurús del embarazo? Para empezar, lo último que una mujer necesita cuando está embarazada es un sargento que le insista en que «debe» sentir esto o hacer aquello. ¿Quién quiere tener un gurú, o serlo? Desde luego, yo no. Lo primero que hice, pues, fue quedarme preñada. Después me di cuenta de que no tenía ni idea de cuál era mi objetivo.

Compré muchos libros acerca del embarazo y descubrí que algunos se contradecían en ciertos temas clave; otros sólo eran válidos para Idaho o Shropshire, o estaban escritos por mujeres ricas que piensan que todas tenemos un lavabo instalado en la habitación del bebé (¿lo tienes tú?), o por individuos que defienden su teoría referente al parto en una piscina llena de agua de lavanda.

Otra cosa que suele leerse en estos libros es la descripción del tamaño del feto en desarrollo mediante comparaciones con frutas y hortalizas. A la semana es una castaña, después una ciruela, más adelante una berenjena. En un determinado momento pensé que iba a dar a luz a un cereal gigante.

Por otro lado, la mayor parte de estas obras termina exactamente en la semana 40, que es cuando la mujer sale de cuentas y el bebé está desarrollado. Durante un embarazo real, la mujer no puede pensar más allá de la fecha del parto. Pero después de tener el bebé, ya no recuerda nada del embarazo, pues es preciso centrarse INMEDIATAMENTE en una persona diminuta que sólo depende de nuestra responsabilidad (y también hacer con los pechos algunas cosas que ni siquiera se exigen a las bailarinas exóticas).

Siempre había creído que estar embarazada no suponía más cambios que transformarse en un bombo. Nunca se me ocurrió que pudiese sentir su realidad en cada parte del cuerpo y en todos los recovecos de lo que consideraba mi mente. Aunque había oído hablar de las náuseas, la retención de líquidos, la distracción y muchas otras cosas, por algún extraño motivo pensaba que formaban parte del embarazo a la antigua usanza, relegado a la historia junto con el concepto de «alumbramiento» y los cuentos de Calleja.

«Soy una mujer de carrera —pensaba yo—. «Tengo más de treinta años. Siempre he controlado mi vida, un control que no debe detenerse sólo por un embarazo. Por lo tanto, llevaré la vida de siempre (sin beber ni fumar durante el fin de semana); el trabajo seguirá siendo normal, y la vida en casa será la misma, salvo por el hecho de que necesitaré aumentar la talla de ropa a partir de un determinado momento. Mi vida sólo cambiará cuando tenga el bebé.»

BIEN. Aparentemente es así.

No había contado con el hecho de que el cuerpo adquiere control sobre sí mismo. Toda esa historia del poder de la mente me parecía una patraña. Para mí, la prioridad del cuerpo era desarrollar un bebé sano. Varias veces he sentido que mis piernas buscaban la posición horizontal cuando yo consideraba que la postura debía ser otra. A menudo me despertaba durante la noche con una necesidad imperiosa de comer bocadillos de plátano y beber varios vasos de leche de soja. Me había convertido en un organismo huésped.

Me levantaba y me acostaba pensando en el embarazo, y durante gran parte del día ésa era la idea que me ocupaba. (Todo esto sucedía junto con el resto de cosas que normalmente se deben atender.) Me preguntaba si sería una buena madre, qué ocurriría si las cosas salían mal, si era demasiado tarde para arrepentirme, si debía sentirme culpable por ello y a qué debería atenerme si más adelante me invadía esa misma sensación de arrepentimiento. También me preguntaba dónde tenía las llaves, por qué estaba el Vegemite[1] en el congelador y si lo había metido yo allí, qué me había pasado en el PELO y si las estrías dejarían para siempre esa atractiva sombra de color púrpura. Asimismo, me planteaba si volvería a apetecerme la actividad sexual, a qué se refería la gente cuando hablaba de «hormonas del embarazo», si era cierto que la aromaterapia podía provocar un aborto, y si no resultaba extraño que se rodasen tantas películas de miedo acerca de la maternidad y las criaturas en gestación. ¿Acaso no era milagrosa la maternidad? ¿Acaso no era incómoda? ¿Acaso no e

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