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EL CHICO DEL UKELELE

David Rees  

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Fragmento

El día que me conociste

Nunca sé cómo presentarme ante una persona nueva.

Pues vaya manera de empezar esto, ¿no?

A ver, entiéndeme, no es algo que se me dé de pena. Es más, diría que conocer gente nueva es de las cosas que más me gusta hacer del mundo. Y creo que no se me da tan mal, aunque nunca sepa cómo empezar. Digamos que sencillamente me impone, lo cual es un tanto irónico sabiendo que el resultado (acabar conociendo a alguien, conociéndote) siempre me da vida.

Una vez leí en twitter «Me gusta conocer gente nueva porque aún no se han cansado de mí», y es un tanto triste, pero eso no podría ser más yo. Obviamente se llevó mi retweet, pero que me guste no quita que, jo, siempre que llega la hora de la verdad y me toca conocer a alguien nuevo me vienen de golpe todas las dudas posibles y se me olvida qué había que hacer.

Creo que más que un miedo es una condición que experimentamos los que somos ambiciosos hasta para lo que los demás piensen de nosotros. Ser ambicioso en general está guay, serlo para amoldarte a lo que los demás piensan de ti igual no tanto.

Ahora mismo tengo demasiado que contarte que no sabría por dónde empezar. Si por cuando casi caigo de una piedra de hielo a treinta metros de altura, por la primera vez que tomé alcohol o por cuando no sabía si iba a llegar vivo del instituto. O por mi primer amor, mi orientación sexual, todo. ¿Ves? No sé cómo se hace. Así, para empezar, pongamos una situación hipotética para que (con suerte) vivas conmigo un poco de lo que estoy sintiendo yo ahora mismo (contigo).

Digamos que es tu primer día de clase. Imagínatelo. Me da igual si es en la academia de inglés, tu nuevo instituto, el máster de tus sueños o el curso de jardinería al que te apuntaste después de jubilarte. Lo importante es que lo imagines con fuerza.

¿Ya?

Si te fijas, todas esas situaciones tienen caras nuevas, conversaciones incómodas donde predominan los monosílabos y un campo de juego donde ganan los que menos miedo tienen. Podríamos hablar de jugadores, pero yo prefiero llamarles oportunidades. Una oportunidad para ti y para todos los que son como tú. Y ahí están, esperándote todas esas oportunidades. Y tú, ahí, esperando a ver quién gana.

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