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Dossier de Prensa

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Sobre la autora:


Claudia Amengual nació en Montevideo en 1969, es escritora, traductora pública y licenciada en Letras. En 2004 recibió una beca de la Fundación Carolina para estudiar Edición en Santander y en Madrid.


Ha publicado las novelas La rosa de Jericó (2000), El vendedor de escobas (2002), Desde las cenizas (2005), Más que una sombra (2007) y Falsas ventanas (2011), la biografía Rara Avis. Vida y obra de Susana Soca (2012) y la antología personal El rap de la morgue y otros cuentos (2013), esta última en Estados Unidos.


Algunos de sus cuentos han sido premiados y traducidos e integran antologías en Uruguay y en el exterior. En 2006, la Universidad de Guadalajara y la Feria Internacional del Libro de la misma ciudad le otorgaron el Premio Sor Juana Inés de la Cruz por Desde las cenizas. Un año después, fue elegida entre los escritores jóvenes más destacados de América Latina para integrar el grupo Bogotá39.


Ha colaborado con diferentes publicaciones internacionales y desde 2007 escribe la columna ?Nobleza obliga? para la revista galería del semanario Búsqueda.


En 2014, Cartagena quedó entre las obras finalistas del Premio Herralde.


www.claudiaamengual.com.uy.


Sobre la obra:


« Narrada con ironía, humor y precisión, Cartagena es un bello tributo al universo mágico de uno de los escritores más grandes de nuestra lengua, un juicio agudo a la vanidad del mundo literario y un llamado a la reconciliación con la vida, a través del amor. »


Jorge Franco, Premio Alfaguara 2014


En plena crisis de sus cuarenta un hombre toma algunas decisiones equivocadas que traerán consecuencias nefastas. Treinta años más tarde, demolido por la culpa, regresa a Cartagena de Indias para enmendar algunos de esos errores, comprender los motivos profundos de sus acciones y ser perdonado por aquellos a quienes tanto daño causó.


La ciudad caribeña es el marco esplendoroso en el que se desarrolla esta historia que tiene por protagonistas a Franco Rossi ?un viejo periodista cargado de amargura? y a su padre casi nonagenario que presenta serios problemas de memoria, pero también una lucidez sorprendente y un implacable sentido del humor.


En su periplo por las calles cartageneras, se cruzarán con una mujer que no ha olvidado, con un hombre que cree ser un personaje de García Márquez y con el propio Nobel colombiano ya en la última etapa de su vida. Entre todos construirán una trama que difumina los límites de la realidad y la fantasía, propone un diálogo con los textos del genial autor y nos plantea preguntas acerca del valor de la originalidad en el arte, el poder destructivo de la culpa y la posibilidad de redención.


Sin eludir las asperezas de la vida, Cartagena es una historia de amor, de piedad y de esperanza.


Fragmentos:


"Rossi se acercó a la gran mesa (?) estuvo a punto de servirse una rodaja de pan. Sonrió. En los antiguos tiempos, no se permitía probar la comida típica durante los viajes de trabajo. La restricción era un recordatorio de que no había ido a hacer turismo. Mientras sus colegas se daban grandes panzadas y bebían hasta quedar por el piso, Rossi mantenía las formas. Eso era, a su modo, ser profesional. Pero esta vez iba a ser diferente. Levantó el pan con una pinza y lo detuvo un instante en el aire. Volvió a apoyarlo en la fuente. Caminó hasta el centro de la mesa y tomó un plato limpio. Le vinieron unas súbitas ganas de probarlo todo, como si el mundo se fuera a terminar ese día".


?Ni siquiera sabía a quién pedirle el favor. ?Esclavo de los esclavos?, leyó en alguna parte. ¿Esclavo de quién, Rossi? Del pasado, eso estaba claro. Pero, sobre todo, esclavo de una culpa, una culpa tan grande que desde hacía años consumía su vida completa. Rossi vivía pidiendo perdón. El resto ?en especial, su familia? lo había entendido y se aprovechaba. Rossi empezaba a cansarse. Cambió de pensamiento: ¡Esclavo de un loco!, se lamentó. ¿Dónde se metió este viejo??.

?Era inevitable recordar. El olor del aire le avivaba la memoria. Era el olor de Alena. Lo reconocería entre miles. Treinta años hacía. A él le faltaban dos para cumplir cuarenta. Nunca había creído en las crisis. No en un hombre como él, un tipo que se preciaba de ir siempre derecho, sin concesiones, lejos del engaño y la mentira. Confiaste, Rossi, te tuviste demasiada fe. Creías que eras mejor que tus colegas, pero no. Estabas hecho de la misma materia. Solo que ellos se habían adelantado, nada más. Era cuestión de tiempo. Nunca te permitiste ir al fondo de tus miserias, de tus miedos. ¡Cobarde! Si alguna vez te hubieras asomado, habrías visto que no eras tan diferente a los otros. Los otros. Tus compañeros de trabajo, la morralla, como te gustaba llamarlos para sentirte superior. Puro complejo, Rossi. No eras mejor que ellos. Vivías juzgándolos, señalándolos. Eras un delator?.


?Oíste hablar de Pedro Ángel Pastor y, como una revelación, supiste que algo podría cambiar en tu vida. No sabías qué, pero aquel rumor del que todos se reían era para vos la promesa de algo. Si hubieras tenido los huevos para decirte que te importaba un bledo el tipo aquel, que lo único que de verdad y con desesperación querías era huir. Huir de tu vida. Y que aquello te daba la oportunidad de irte lejos?.


?Alena fue aire en tu vida. Aire como este aire endulzado del Caribe que ahora entra por tu ventana. No era amor (?) Aquello era atracción, calentura, deseo. Se gustaban. Le gustabas, Rossi, y eso te hacía sentir bien. Pero, por sobre todo, ella te admiraba. Ella te restituía aquel honor perdido en tantos años de ninguneo. Te hacía sentir el más inteligente, el más importante, el más bello. Ella no exigía?.


??¿Sabe lo que significó para este pueblo que uno de sus hijos ganara el Nobel? Colombia está bendita, mi amigo. Y también maldita. Tiene el paraíso cerca, pero nunca llega. ¿Ha visto usted gente más bonita, más dispuesta, siempre de rumba aunque se le haya caído el cielo en su misma cabeza? Y, sin embargo, somos un pueblo castigado. Violencia por donde se busque. En el medio, el pueblo, el hermoso pueblo colombiano plantándose ante la tragedia a pura alegría, una fuerza inquebrantable, una resistencia?.


?La mañana se inundó con una luz blanca y los rayos del sol eran puntadas que se le clavaban en la frente. Le dolía la cabeza, tenía sed. No había nada más que hacer allí. Cuando ya casi volteaba para el regreso, algo le atrajo la mirada. Desde la azotea del teatro, caía una lluvia plateada, una sucesión de gotitas que bajaban planeando hasta la calle como si alguien hubiera abierto una jaula de mariposas. Rossi aguzó la vista, pero no distinguió el punto exacto de donde surgían. Y antes de que la última mariposa se posara en el suelo, ya otra bandada planeaba desde el extremo opuesto del teatro. La brisa era leve, pero suficiente para balancear el vuelo y mantenerlas suspendidas en el aire durante varios segundos en los que el sol se reflejaba en tornasoles. No había que preguntarse si eran mariposas; bastaba con creerlo?.


?Había vuelto con una pregunta, la única pregunta que lo había atormentado durante tres décadas, la única que día y noche martillaba su pensamiento y se le instalaba como un puño en el estómago o como una lágrima siempre a punto en el fondo de los ojos. Y era saber si tanto sufrimiento había tenido una razón que valiera la pena. Y si acaso existía una posibilidad de perdón. Porque había hecho algo terrible. Algo que taladraba su conciencia. Una canallada tan tremenda que había arruinado la vida de muchos, pero, sobre todo, la de un hombre?.


?Volvieron caminando por las calles interiores iluminadas por los farolitos de hierro que despedían una luz amarillenta. Los había adosados a las paredes coloridas de las casas y los había de pie en algunas esquinas. La gente paseaba charlando y riendo. Debieron esquivar las mesas de un barcito dispuestas en la calle, sobre los adoquines que guardaban la tibieza del sol y que servían de almohada para el descanso de un perro viejo. Apenas pasaban las once y media. Cartagena era una fiesta?.

La crítica ha dicho:


  • Sobre la autora:


?Es un referente de la narrativa contemporánea de su país y un punto de encuentro para varias personas que se sienten identificadas con las historias de estos personajes que atraviesan crisis afectivas a causa del tedio, incómodas en sus vidas familiares?.


Revista Sophia, Buenos Aires, 2006.


Sobre Rara Avis. Vida y obra de Susana Soca:


?Una biografía profusamente documentada (?) que tiene como plus, fuera de los asépticos datos cronológicos del género, la prosa de la novelista que le otorga profundidad y encarnadura al personaje, sin sacarlo del contexto histórico y de su propia vida?


Caras y Caretas, octubre 2012


Sobre Falsas ventanas:


?Falsas ventanas corrobora la habitual solvencia creativa de su autora, quien retrata ?en forma profunda, piadosa pero no desmesurada- a un grupo humano que lucha por preservar su estilo de vida y sobrevivir a los avatares de un incierto presente?.


La República, 21 mayo 2011


?Una obra que es un paseo a una historia tan privada como universal, igual que el contexto que la cobija?.


Galería, 12 de mayo de 2011


?Amengual deja deliberadamente abiertas, acaso, estas líneas de su relato, que es sin duda ágil, sugestivo, progresivamente tenso e intenso, removedor, creciente en su afán de hurgar en la tranquila y sórdida superficie de algunas erosiones invisibles?.


Brecha, 24 de junio de 2012


?Con una escritura clara que se vale de diálogos coloquiales, Falsas ventanas, además de ahondar en la peripecia de cada persona, rescata las vicisitudes de la vida en comunidad?.


Búsqueda, 5 de mayo de 2012


Sobre Más que una sombra:


?En la historia de Amengual está latente el sentimiento de que la literatura puede salvar a los que perdieron la esperanza. Y todo puede ser posible cuando se quiere salir de una situación límite?.


Búsqueda, 19 de julio de 2007


?Con disparadores de su historia personal y una ardua tarea de investigación, Amengual presenta esta ficción con la invitación a desterrar tabúes bien uruguayos?.


El Observador, 30 de junio de 2007


Sobre Desde las cenizas:


?Desde las cenizas es una narración que resuelve con exactitud y destreza una serie de situaciones en apariencia sencillas, pero plenas de significado y profundidad. Asimismo, por abarcar los dilemas existenciales de la cotidianidad con una mirada actual que cuestiona, entre otras, la institución matrimonial, y por sostener con humor, agudeza e ironía la complejidad de las relaciones humanas?.


Ignacio Ruiz Díaz, Prof. Investigador de la Univ. Autónoma de México.

Fundamento del premio Sor Juana Inés de la Cruz, Guadalajara, 2006.


Sobre La rosa de Jericó:


?Conjugando la atracción que me produjo la atenta lectura de La rosa de Jericó con las cualidades intelectuales y el bullicioso mundo intelectual de su autora, llegué a la conclusión de que me encontraba frente a una obra de ficción digna de ser difundida, tanto por sus méritos intrínsecos, cuanto por su potencial efecto removedor?.


Julio C. da Rosa, prólogo a la primera edición de La rosa de Jericó.

Montevideo, 2000.



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Título: Cartagena

Autora: Claudia Amengual

Sello: Alfaguara

Páginas: 263

Precio: $450

ISBN: 9789974723610 

Por entrevistas con la autora: Prensa PRH - Alfaguara | Virginia Morales | virginia.morales@penguinrandomhouse.com |

094 08 54 78

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